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Si Gaitán fuera presidente

Para la época, Gaitán buscó uniformar a los lustrabotas, y aunque inicialmente se sublevaron.

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Foto AFP

Pocas veces se hace referencia al pensamiento de Jorge Eliécer Gaitán y las políticas que pretendía instaurar en la época en que pretendía ser presidente de la república en esas pujas constantes no solo con el partido Conservador, sino con sectores del liberalismo que no estaban de acuerdo con sus propuestas.

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En diálogo con Blu Radio, el historiador Gustavo Quesada Vanegas, planteó una serie de posturas que enmarcaban a Gaitán no como un populista, como muchas veces se le ha querido ver, sino como un revolucionario preocupado por acabar las injusticias de lo que el mismo Jorge Eliécer denominaba como producto de la oligarquía liberal conservadora.

Basado en el Manifiesto de la Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria, fundada por el mismo “Caudillo”, Eliseo Arango y otros miembros liberales, donde se buscaba la protección de los sectores populares, el fallecido líder político tenía como consigna varios pilares:

 

1. Formación de ciudadanos y la educación como derecho para toda la población

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2. La expropiación de tierras sin indemnización y su entrega a quienes las trabajan

 

3. La higienización del pueblo

 

4. La defensa de la Soberanía Nacional

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5. Protección de los indígenas

 

6. Defensa de la mujer e igualdad de género

 

Si Gaitán fuera presidente, el establecimiento de políticas de formación de ciudadanía, que aunque en la época aún no tomaba fuerza como concepto, sería la bandera de gobierno.

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“Él señala algo absolutamente claro: El pueblo colombiano es analfabeta, no sabe cuáles son sus intereses, el pueblo colombiano es arrastrado fácilmente por cualquiera de los bandos en pugna, el pueblo colombiano está perdido, él plantea la necesidad de organizar a la gente, la necesidad de educarla, de disciplinarla, incluso, Colombia se dividía entre la gente y los indios, la gente era quien tenía una renta segura, los que se vestían bien, que se bañaban al menos cada 15 días, la que tenía algo de cultura, y el resto del pueblo que era la “indiamenta”, que andaba con cotizas, con la pata al suelo, que si acaso comía una vez al día y vivía en una completa situación de abandono”, señala el historiador y poeta Gustavo Quesada.

Para la época, Gaitán buscó uniformar a los lustrabotas, y aunque inicialmente se sublevaron. Esa fue una de las ideas que logró no solo dejar en el papel, sino ejecutar. “cuando es alcalde de Bogotá, quiere uniformar a los lustrabotas, prohibir las ruanas y las cotizas. Cuando es ministro de educación, en el gobierno de Eduardo Santos, uno de los pilares del programa de gobierno era repartir zapatos y alimentación en las escuelas, y desde que era muchacho y estaba estudiando en la Universidad Nacional, cuando por allá en el año 23 o 24 crea el Centro de Propaganda Cultural, una de las tareas que asumió ese centro fue crear escuelas ambulantes. Eso se va a repetir a través de su historia como Alcalde, ministro de educación y trabajo, en sus programas del año 45, en el programa del partido liberal, etc, es que tiene que educar al pueblo para que el pueblo tenga su propia voz”, señala Quesada.

Mientras tanto, uno de los problemas más grandes que enfrentaba Colombia era el uso de las tierras y ante eso, sumado a la pobreza e inequidad que había con el campesinado, Gaitán buscaba desde el Manifiesto Unirista, que las tierras fueran para quien las trabajaba. “Plantea algo que es profundamente revolucionario dentro de los términos democráticos: Es que todas las tierras que no estén produciendo en Colombia deben pasar al estado y el estado las debe entregar a quien las trabajan, la consigna que desde en 1863 se había inventado Rafael Núñez y que después en el 86 la volteó: La tierra es para quien la trabaja, pero no se trataba simplemente de reparto negro para la tierra. Había que crear cooperativas, asistencia técnica, asistencia educativa, vías de penetración”, recalcó el historiador.

Aunque agrega que la propiedad privada se defendía y que la expropiación sin indemnización era columna en política de gobierno, el argumento central es la defensa del campesino que lucha para sobrevivir, pero que necesita formar parte de la ciudadanía.

Colombianos desnudos de conocimiento y con pocas prendas de vestir en mal estado, la pobreza reluciente y la mendicidad como pan de cada día, mientras una pequeña parte de la ciudad disfrutaba privilegios como la educación, los servicios públicos, la vivienda digna y el trabajo, eran las figuras que hacían de Gaitán una posibilidad para encontrar igualdad y mejores oportunidades, por esa razón, la higienización, que no estaba establecida como derecho, fue otra de las consignas gaitanistas para su esperada llegada a Palacio. “Gaitán, a través de la UNIR, reparte jabón, quiere higienizar a la gente, quiere que la gente tenga otro concepto de sí mismo”.

La acelerada llegada de empresas extranjeras al país, los beneficios económicos para la industrialización estadounidense y la precaria economía colombiana restringida por la prioridad del gobierno a los internacionales, produjeron una sentida manifestación de Gaitán, cuando llegó al país luego de hacer estudios en Italia y llegó al puerto de Barranquilla, y de ahí, toma camino a diferentes poblaciones de la región caribe y apoya las manifestaciones de empleados de las compañías gringas, y a su vez, fortalece los lazos con el proletariado de las regiones.

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Cuando el gobierno de Marco Fidel Suárez en 1919 en la conmemoración de la Batalla de Boyacá contrató la fabricación de uniformes para la policía, con una empresa norteamericana, uno de los que estuvo protestando y apoyando a los sastres y fabricantes de Colombia, fue Jorge Eliécer Gaitán; cuando él llega de sus estudios de especialización en criminología de Italia, él se baja en Barranquilla del barco y se va hacia la zona bananera, y hace una investigación muy detallada de lo que fueron las tropelías del ministro de guerra Ignacio Rengifo y del comandante militar de la zona, Carlos Cortés Vargas, frente a los trabajadores cuando se portaron totalmente obedientes a la Tropical Oil Company, y hace la más grande denuncia de la Matanza de Las Bananeras que se ha hecho en el país, y de esa época acuña una frase que ya casi no se escucha por ninguna parte: La repito contextualmente… El gobierno colombiano tiene la ametralladora para los hijos de la patria, y la rodilla en el suelo frente al oro yanqui”, destaca Gustavo Quesada.

Más adelante, después de que Gaitán retorna a Bogotá, la Empresa de Energía Eléctrica que había sido fundada por los hermanos Samper Bruce, en medio de los problemas económicos que tienen todas las empresas, en un momento determinado decide venderle un paquete gigantesco de acciones a una compañía norteamericana, Gaitán interviene y bloquea la entrega de la empresa de energía eléctrica. “Tanto en el Manifiesto de La Unir como En el plan Gaitán del año 47, el es muy claro en el sentido que no tiene nada en contra del pueblo norteamericano, pero que el país no puede seguir aceptando las tropelías de las grandes multinacionales con la complicidad de las autoridades colombianas. Es una personalidad que defiende radicalmente la soberanía Nacional”.

Mientras tanto, siguiendo la línea de Quintín Lame, indígena que pretendía establecer derechos de los habitantes de diferentes resguardos y poblaciones raizales, Gaitán incluye dentro de sus propuestas el tener en cuenta los derechos de todas las poblaciones, rescatando el valor histórico, natural e inmaterial de los indígenas como miembros de la nación a quienes se les debía proteger basados en sus diferentes costumbres, prácticas y vincularlos dentro del funcionamiento del país.

Poco se hablaba de las mujeres como parte importante del país. Los derechos de ellas estaban casi que en el precipicio dentro de una sociedad patriarcal, machista, gobernada con decisiones que primero pasaban por la iglesia y de donde se restringía la palabra para el género femenino. Sin establecerse aún el concepto de igualdad de género, que tomaría fuerza hacia el tercer cuarto del siglo XX, Gaitán pretendía que las mujeres fueran vinculadas al país como entidades de la misma prevalencia que tenía el género masculino en la época. “Dentro de las propuestas del año 47, está la igualdad de la mujer frente al varón, la educación para la mujer, el fin de la discriminación de género”.

 

 

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