La Contraloría General de la República alertó sobre una desfinanciación de $30,2 billones en el Proyecto de Presupuesto General de la Nación (PGN) para 2027, al señalar que los gastos previstos superan los ingresos estimados. El organismo de control hizo un llamado al Congreso para que, durante el trámite legislativo, garantice un presupuesto respaldado por ingresos ciertos y fiscalmente sostenible.Según el análisis de la entidad, el presupuesto proyectado asciende a $575,7 billones, mientras que los ingresos estimados alcanzan $545,5 billones, lo que deja una brecha de financiación que, advierte la Contraloría, compromete la estabilidad de las finanzas públicas si no se ajusta el gasto o se aseguran nuevas fuentes de recursos.El órgano de control explicó que el mayor incremento del gasto corresponde al servicio de la deuda pública, que crecería un 17,5 % frente a 2026, al pasar de $100,4 billones a $118 billones. En contraste, los recursos destinados a funcionamiento e inversión tendrían aumentos de apenas 0,5 %, lo que limita la capacidad del Estado para impulsar proyectos de desarrollo. Además, los ingresos corrientes disminuirían un 3,4 %, aumentando la dependencia de otras fuentes de financiación.En cuanto a la distribución de los recursos, los ministerios con mayores asignaciones serían Educación, con $79,03 billones; Salud y Protección Social, con $77,20 billones; y Trabajo, con $52,31 billones. Entretanto, entidades como el Fondo Adaptación, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), el Ministerio de Igualdad en liquidación, Fonvivienda y la Agencia Nacional de Hidrocarburos registrarían las mayores reducciones presupuestales.La Contraloría también expresó preocupación por la reducción en el recaudo del Sistema General de Regalías, situación que afectaría la financiación de proyectos de inversión en 1.030 municipios y los 32 departamentos, además de comprometer obras, servicios y pagos a contratistas. El organismo advirtió que esta disminución también podría limitar su capacidad para ejercer vigilancia sobre esos recursos, debido a que parte de su planta especializada depende de esa misma fuente de financiación.Finalmente, la entidad insistió en que el país necesita un presupuesto “íntegramente financiado, transparente, sostenible y orientado a resultados”, y reiteró que el debate en el Congreso debe corregir los riesgos identificados para garantizar el cumplimiento de los compromisos del Estado.
Un presupuesto que arranca con un faltante de $30,2 billones, aumenta los recursos destinados al pago de la deuda y reclasifica programas sociales bajo el rubro de paz en los recursos destinados a las regiones.Una de las principales señales de preocupación que deja el proyecto de Presupuesto General de la Nación para 2027 es el fuerte incremento en el costo de la deuda pública. El Gobierno propone destinar $115 billones únicamente al pago de intereses y obligaciones ya adquiridas, $15,8 billones más que en 2026, cuando ese rubro fue de $99,2 billones.En términos prácticos, cerca de 21 de cada 100 pesos que ingresen al Estado se destinarán exclusivamente a pagar deudas, reduciendo el margen para financiar nuevos programas e inversiones.La segunda alerta es que el presupuesto nace desfinanciado. Aunque el Gobierno proyecta ingresos por $545,5 billones, solicita autorización para gastar $575,7 billones, lo que deja un faltante de $30,2 billones.La nueva reforma tributaria, radicada el 20 de julio, pretende recaudar $21,9 billones durante 2027, pero esa cifra no alcanza para cubrir completamente la diferencia, por lo que el Gobierno seguirá dependiendo de otras fuentes de financiación y de la cláusula de escape de la Regla Fiscal, lo que le permitiría aumentar temporalmente el endeudamiento para evitar recortes inmediatos en el funcionamiento del Estado.Una tercera señal está en la forma cómo se financiará ese déficit. El proyecto contempla obtener $181,1 billones mediante recursos de capital, de los cuales $92 billones provendrán de crédito interno y $33,5 billones de crédito externo.Frente a 2026, el crédito interno aumenta de $85,2 billones a $92 billones, mientras el endeudamiento externo disminuye de $57,7 billones a $33,5 billones. Esto significa que el Estado dependerá mucho más de recursos obtenidos dentro del país, principalmente mediante la emisión de Títulos de Tesorería (TES).Esa mayor demanda de recursos en el mercado local podría elevar las tasas de interés y reducir la disponibilidad de crédito para hogares y empresas, al competir con el sector privado por la financiación.Otro aspecto que llama la atención es el aumento del presupuesto para la construcción de paz, que pasa de $16,9 billones en 2026 a $170,5 billones en 2027. Sin embargo, el incremento no corresponde íntegramente a recursos nuevos. El proyecto reclasifica como gasto para la paz programas que ya existían, especialmente recursos de salud y educación financiados mediante el Sistema General de Participaciones.Con ese cambio, el Gobierno busca blindar esos recursos frente a eventuales ajustes fiscales y garantizar su ejecución en medio de las restricciones presupuestales derivadas del creciente peso de la deuda y del déficit fiscal.El proyecto será discutido por el Congreso, que tendrá plazo hasta el 15 de agosto para solicitar ajustes al Gobierno. La administración de Abelardo de la Espriella, que asumirá el 7 de agosto, podrá presentar modificaciones hasta el 15 de septiembre. El presupuesto deberá quedar aprobado, junto con la distribución de los recursos, antes del 20 de octubre.
El ministro de Hacienda saliente, Germán Ávila, radicó el proyecto de Presupuesto General de la Nación por $575,7 billones, equivalente al 27 % del Producto Interno Bruto.De acuerdo con el articulado, el Gobierno estima que los ingresos del Presupuesto General de la Nación ascenderán a $545,5 billones. De ese total, $309,8 billones provendrían de ingresos corrientes, entre ellos los impuestos, mientras que $181,2 billones corresponderían a recursos de capital.El resto de los recursos se distribuiría entre contribuciones parafiscales, fondos especiales e ingresos de los establecimientos públicos.Sin embargo, al comparar las rentas proyectadas con las apropiaciones de gasto incluidas en el mismo proyecto de ley, aparece una diferencia significativa. Mientras los ingresos suman $545,5 billones, el Gobierno solicita autorización para ejecutar gastos por $575,7 billones, lo que deja una brecha cercana a los $30,2 billones entre ambos cálculos.Es decir, hay una desfinanciación del presupuesto en $30,2 billones, equivalente a cerca del 5,2 % del gasto total previsto para 2027.Y aunque este proyecto no detalla cómo se cubriría este faltante, cabe recordar que, en días anteriores, el gobierno saliente radicó una nueva reforma tributaría cerca a los $22 billones.Uno de los rubros de mayor peso en los gastos vuelve a ser el servicio de la deuda pública por más de $115 billones, y entre las entidades con mayores apropiaciones visibles en el proyecto también sobresalen el Ministerio de Defensa y el Ministerio de Hacienda. Este último concentra recursos superiores a los $26,6 billones, incluyendo programas relacionados con la política fiscal, el fortalecimiento del recaudo tributario y la financiación de proyectos estratégicos de transporte.
Las obras del Metro de la 80 avanzan rápidamente a pesar de las enormes deudas del Gobierno nacional y ahora, en medio de la socialización, contará con la participación ciudadana de siete comunas de Medellín y el municipio de Itagüí, para comunicar el avance de las obras.Las autoridades proyectan llegar a 12 comités en los diversos sectores sociales y económicos para debatir sobre los aspectos técnicos, ambientales y de sostenibilidad del megaproyecto que a la fecha tiene un avance superior al 50 %.El gerente de proyectos de infraestructura del Metro de Medellín, Jorge Ramos, contó la importancia de la participación ciudadana en este tipo de proyecto.“Muy importante la participación en estos comités porque de esta manera se obtiene información de primera mano de qué está pasando en la obra, cuáles son los impactos, cómo se está manejando y cuál es el avance en los diferentes frentes de trabajo”, señaló el funcionario.Sin embargo, el avance del megaproyecto enfrenta desafíos presupuestales, ya que arrastra una deuda acumulada superior a los 830.000 millones de pesos.A esta cifra se suma que, para la vigencia de 2026, el Metro de la 80 requiere un aporte adicional de 512.000 millones de pesos que, hasta la fecha, no han sido liberados por el Gobierno nacional.
La Contraloría General de la República ha encendido las alarmas sobre la salud de las finanzas públicas en Colombia. En un informe detallado sobre el estado de la economía, el ente de control advirtió que el Presupuesto General de la Nación presenta un preocupante desfinanciamiento y una aceleración en la contratación de deuda externa e interna, situación que ha motivado la apertura de investigaciones disciplinarias contra la cartera de Hacienda.Jenny Lindo, contralora delegada para la Economía y las Finanzas del Estado, explicó en Mañanas Blu con Néstor Morales que, tras un seguimiento permanente a las variables macroeconómicas, se ha identificado una brecha insostenible. Según la funcionaria, el presupuesto para este año se fijó en 555 billones de pesos, de los cuales solo se han recaudado 252 billones. "Es decir, tenemos un pendiente del 54,5% para garantizar el presupuesto de este año", precisó Lindo.Un déficit que presiona las arcas públicasLa situación es más compleja de lo que sugieren las cifras iniciales. El Gobierno nacional ajustó a la baja su proyección de recaudo tributario, pasando de una meta inicial de 321 billones de pesos a 294 billones. Sin embargo, ni siquiera bajo esta meta reducida se está cumpliendo el ritmo esperado, lo que obliga al Ejecutivo a tomar medidas inmediatas para ajustar el gasto y evitar una parálisis operativa.Lindo fue enfática al señalar que, tras realizar un corte de caja en el mes de mayo, se encontró que el Estado contaba con apenas 16 billones de pesos, una cifra insuficiente si se considera que la operación estatal requiere entre 25 y 30 billones mensuales. "Estamos trayendo un déficit de todo el año y rápidamente hay que tomar una serie de decisiones de parte del Ejecutivo para ajustar y garantizar el financiamiento de este presupuesto", advirtió la delegada.Aceleración en el endeudamientoUno de los puntos más críticos señalados por la Contraloría es el incremento en el ritmo de colocación de deuda. En los primeros seis meses de 2026, el Estado colombiano ha comprometido el 76% de su cupo de endeudamiento, equivalente a 64 billones de pesos. Al contrastar esta cifra con el mismo periodo de 2025, cuando el compromiso fue de 47 billones, la entidad advierte sobre una tendencia peligrosa."Estamos identificando una aceleración en la colocación de nueva deuda. Este 2026 vamos en 64 billones; es decir, sí hay un incremento", afirmó Lindo durante la entrevista.Investigaciones en cursoDebido a estos hallazgos, la Contraloría ha trasladado a la Procuraduría General de la Nación una investigación disciplinaria contra el ministro de Hacienda, Germán Ávila, y el director de Crédito Público, Javier Cuéllar.El ente de control fundamenta su decisión en el detrimento observado en el perfilamiento de la deuda pública. Según la Contralora Delegada, el Gobierno optó por traer a tiempo presente deuda pactada con tasas de interés reducidas, reemplazándola por nuevas obligaciones con tasas de entre el 13%, 14% y hasta el 15%. "Esto lo considera la Contraloría como un detrimento para el perfilamiento de la deuda pública, y en principio se ve una vulneración legal y normativa", concluyó Lindo.
La Contraloría General de la República advirtió que las actuales presiones fiscales ponen en riesgo la sostenibilidad del Presupuesto General de la Nación para 2026 y alertó sobre un escenario de mayores dificultades para las finanzas públicas, marcado por menores ingresos, un incremento acelerado del endeudamiento y una ejecución presupuestal que, según el órgano de control, compromete la estabilidad fiscal del país. El análisis fue elaborado con base en la actualización del Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) 2026 y en el seguimiento permanente que realiza la entidad a la deuda pública.Según el informe, con corte al 16 de junio de 2026, el Presupuesto General de la Nación asciende a $555,72 billones. De ese monto, el Gobierno había recaudado $252,68 billones, por lo que aún quedaban pendientes por financiar cerca de $303 billones, equivalentes al 54,5 % del presupuesto total. Para la Contraloría, esta situación representa un importante desafío para garantizar los recursos que permitan cumplir todas las obligaciones del Estado durante lo que resta de la vigencia fiscal.Uno de los principales puntos de preocupación es el comportamiento del recaudo tributario. El presupuesto fue aprobado con una meta de ingresos por impuestos de $321,46 billones, cifra que incluía los tributos creados durante la emergencia decretada en diciembre de 2025, que ya dejaron de estar vigentes, así como los impuestos establecidos en la emergencia de febrero de 2026. Sin embargo, el propio Gobierno reconoció en el Marco Fiscal de Mediano Plazo que esa meta no podrá alcanzarse y redujo la proyección de recaudo a $294,28 billones.La Contraloría señaló que incluso esa nueva meta enfrenta dificultades. Con corte al 16 de junio, el recaudo tributario efectivo ascendía a $138,17 billones, lo que refleja, por ahora, un déficit cercano a $32 billones frente al comportamiento esperado para esa fecha. Además, advirtió que existe un desfase entre las cifras utilizadas en la programación presupuestal y las contempladas en la programación fiscal, lo que incrementa la incertidumbre sobre la financiación del presupuesto durante el resto del año.El organismo de control explicó que mientras el Presupuesto General mantiene una expectativa de recaudo de $321,46 billones, la revisión del Plan Financiero de 2026 fijó la meta en $291,36 billones y el Marco Fiscal de Mediano Plazo la estableció en $294,28 billones. Esa diferencia implica un ajuste de $27,18 billones respecto de la meta presupuestal inicial y, según la Contraloría, si el Gobierno no logra obtener nuevas fuentes de ingresos, tendrá que reducir el gasto público al menos en esa misma cantidad para mantener el equilibrio de las cuentas fiscales.El informe también revela una revisión significativa de las perspectivas de ingresos del Gobierno Nacional Central. Mientras el Marco Fiscal de Mediano Plazo presentado en 2025 proyectaba ingresos equivalentes al 18,2 % del Producto Interno Bruto (PIB) para 2026, la actualización reduce esa estimación al 16,1 % del PIB. Esto representa una disminución de $25,4 billones en los ingresos esperados frente a las previsiones realizadas un año atrás.Ante este panorama, la Contraloría insistió en que resulta indispensable fortalecer el rigor técnico en las proyecciones de ingresos y en la construcción de los supuestos fiscales para reducir la necesidad de realizar ajustes presupuestales durante la ejecución del presupuesto. La entidad también recordó que este es el último Marco Fiscal de Mediano Plazo de la actual administración y sostuvo que las decisiones necesarias para corregir el déficit estructural y recuperar la sostenibilidad de las finanzas públicas quedarán, en buena medida, en manos del próximo gobierno, el cual deberá combinar medidas sobre ingresos, gasto y crecimiento económico.El organismo también expresó preocupación por el bajo nivel de ejecución de la inversión pública en sectores considerados estratégicos para el crecimiento económico y el bienestar de la población. Con corte al 25 de junio, el sector Transporte registraba una ejecución presupuestal de apenas el 10,8 %, mientras que Salud alcanzaba el 9,48 %. A esto se suma que, al cierre de mayo, seguía pendiente de pago el 48 % de las reservas presupuestales de inversión y el 38 % de las reservas presupuestales de funcionamiento constituidas durante 2025, situación que continúa ejerciendo presión sobre la disponibilidad de caja del Gobierno nacional.En materia de deuda pública, la Contraloría reiteró que un déficit primario, es decir, cuando los ingresos no alcanzan para cubrir los gastos antes del pago de intereses, tiene como consecuencia un aumento del endeudamiento. Por esa razón, insistió en la necesidad de alcanzar un equilibrio presupuestal mediante mayores ingresos tributarios, una reducción del gasto primario y una ejecución eficiente, eficaz y austera de los recursos públicos para evitar que el peso de la deuda continúe aumentando.El análisis también cuestiona algunos de los supuestos incluidos en el Marco Fiscal de Mediano Plazo. El Gobierno proyecta que entre 2028 y 2037 la economía colombiana crecerá por encima de su PIB potencial, escenario que podría generar presiones inflacionarias y obligar al Banco de la República a mantener tasas de interés más altas para controlar la inflación. La Contraloría considera discutible esa hipótesis al señalar que un crecimiento promedio proyectado del 2,8 % anual podría resultar insuficiente para reducir la deuda pública, disminuir el desempleo y absorber el mayor costo financiero derivado de tasas de interés elevadas.Las cifras de ejecución presupuestal también muestran que el servicio de la deuda continúa concentrando una parte importante de los recursos públicos. Con corte al 25 de junio de 2026, este rubro registraba una ejecución del 47,1 %, el gasto de funcionamiento alcanzaba el 41,4 % y la inversión apenas llegaba al 29,1 %. Para la Contraloría, esta distribución evidencia la creciente presión que ejerce el pago de la deuda sobre las finanzas del Estado y limita el margen para acelerar proyectos de inversión.En cuanto a la actividad económica, la entidad advirtió que durante el primer trimestre de 2026 el crecimiento del país se desaceleró hasta el 2,2 %. También señaló que factores climáticos, como el fenómeno de El Niño, podrían afectar el desempeño del sector agropecuario durante el resto del año. Además, estimó que el gasto público podría seguir sosteniendo parte de la actividad económica mientras se materializan los ajustes fiscales asociados al cambio de administración y a las decisiones que adopte el nuevo gobierno nacional.
El Gobierno Nacional radicó ante el Congreso el anteproyecto del Presupuesto General de la Nación para 2027, con el que arranca oficialmente la discusión sobre cómo se distribuirán los recursos del país en el próximo año. La propuesta fue presentada por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público y servirá como base para construir el presupuesto definitivo.El documento se elaboró teniendo en cuenta un crecimiento estimado de la economía del 2,6 % para 2026 y cercano al 3 % para 2027, lo que refleja una expectativa de recuperación moderada impulsada por el aumento de la actividad tanto interna como externa.Este primer borrador recoge la información de ingresos y gastos de todas las entidades del Estado, consolidada en el sistema financiero del Gobierno, y marca el punto de partida para definir cuánto dinero recibirá cada sector.Según lo planteado, el presupuesto priorizará las principales apuestas del Gobierno incluidas en el Plan Nacional de Desarrollo, enfocadas en mejorar las condiciones de vida de la población, fortalecer la seguridad, avanzar en la protección del medio ambiente y promover un cambio hacia una economía más productiva.A partir de ahora, se abrirá un proceso de trabajo conjunto con el Congreso, en el que se realizarán mesas sectoriales durante los próximos meses para revisar las necesidades de cada área y ajustar la distribución de los recursos.La versión definitiva del presupuesto será presentada el 29 de julio de 2026, fecha en la que se conocerá el proyecto final que definirá el manejo de las finanzas públicas del país en 2027.
La defensora del Pueblo, Iris Marín, alertó sobre un recorte presupuestal para la entidad en 2027, equivalente al 11 % del presupuesto total, lo que, según advirtió, tendría un impacto directo en su capacidad de operación y atención en el país.De acuerdo con las cifras, en el presupuesto total para funcionamiento, los recursos bajarían de más de 1,10 billones a alrededor de 995 mil millones de pesos, mientras que en inversión se registraría una reducción de 85.610 millones a 66.403 millones de pesos.“Para el próximo año, el Gobierno Nacional ha puesto un nuevo techo para la Defensoría que implicaría, de mantenerse, una nueva reducción del presupuesto. Esto quiere decir que pasaríamos de tener en inversión 85.610 millones a 66.403 millones de pesos”, explicó la defensora.Este comportamiento, según la Defensora, mantiene una tendencia de reducción que comenzó en 2024, luego de más de una década de crecimiento sostenido en los recursos de la entidad. En ese sentido, advirtió que, de mantenerse este escenario, la Defensoría contaría apenas con el 40 % del presupuesto de inversión que tenía en 2024.Marín también explicó cómo este recorte ya se está reflejando en el territorio. “La primera restricción es en misiones a terreno. Esto se refleja en viáticos y comisiones de los equipos humanitarios que se desplazan a las zonas más apartadas del país, y eso ya se ha venido reduciendo”, señaló.Además, indicó que se han frenado proyectos clave, como la apertura de nuevas casas de derechos, espacios de atención comunitaria en zonas vulnerables, y que algunas de las existentes operan con menos personal del requerido.También advirtió que podría haber una reducción en el número de defensores públicos, lo que tendría un impacto directo en el sistema judicial. A esto se suma el riesgo para programas dirigidos a jóvenes en contextos de vulnerabilidad, especialmente aquellos enfocados en prevención de reclutamiento y acompañamiento en salud mental.Ante este panorama, la defensora envió una carta al ministro de Hacienda, Germán Ávila, solicitando reconsiderar el techo presupuestal asignado y mantener, al menos, los niveles de 2024.En el documento, la entidad advierte que “la asignación informada no permite garantizar la sostenibilidad operativa, la continuidad en la prestación de los servicios misionales ni el cumplimiento efectivo de los compromisos institucionales”.Asimismo, señala que la reducción de recursos “impacta de manera directa el cumplimiento de las funciones misionales y limita la capacidad institucional para garantizar la atención y protección efectiva de derechos”.La Defensoría también enfatiza que este recorte se da en un contexto de aumento en la demanda de sus servicios, asociado a mayores vulneraciones de derechos humanos y conflictividades territoriales, lo que, advierte, podría traducirse en menor cobertura, reducción de presencia institucional y afectaciones directas a poblaciones vulnerables.Finalmente, señaló que ya hubo un primer acercamiento con el Gobierno Nacional para revisar la situación y expresó su expectativa de que se reevalúe la decisión.
El Consejo Gremial Nacional, en representación de más de 30 gremios de la producción, le pide a la Corte Constitucional que suspenda de inmediato el decreto que establece el impuesto al patrimonio para las compañías que en Colombia tienen más de 10.400 millones de pesos en patrimonio.El impuesto fue decretado al amparo de la emergencia económica, declarada por cuenta de las lluvias en el norte del país que han dejado más de 335.000 personas afectadas, especialmente en el departamento de Córdoba."Colombia está a menos de 10 días de un deterioro económico sin precedentes, si se mantiene el impuesto al patrimonio para personas jurídicas, establecido en el Decreto Legislativo 173 de 2026. Miles de empresas no podrán pagar dicho tributo injusto y terminarán por quebrarse. Por eso debemos diferenciar lo que sería un recaudo eficiente versus este intento de asfixiar al tejido productivo", señaló la presidenta del Consejo Gremial Nacional Natalia GutiérrezSegún el CGN, miles de compañías ya se han visto obligadas a tomar créditos costosos o a suspender decisiones de inversión y nuevas contrataciones de empleados por cuenta de la obligación de pagar este impuesto. La obligación no solo afectará a aquellas empresas que están teniendo un buen año 2026, sino incluso a las que tienen pérdidas, porque no se están grabando las utilidades, sino el patrimonio."No es la primera vez que el Gobierno Nacional hace uso de los estados de excepción para decretar impuestos, aumentar su recaudo y minimizar el impacto de su desfalco al Presupuesto General de la Nación", agregan los empresarios.Vale recordar que la emergencia por lluvias es la segunda emergencia económica declarada en 2026. La primera emergencia fue declarada por cuenta del hundimiento de la reforma tributaria en el Congreso de la República, que según el gobierno estaba causando una crisis fiscal.La primera emergencia económica está actualmente suspendida por parte de la Corte Constitucional y la petición de los gremios hoy es que ese análisis que llevó a la suspensión de la primera emergencia económica se aplique para la segunda. El argumento es que no hay hechos sobrevivientes ni nuevos e incluso las lluvias ya habían sido consideradas por el gobierno como una situación de desastre hace un año.En el documento de 33 páginas enviado a la Corte, los empresarios advierten que se está creando un "patrón de abuso sistemático de la figura del estado de excepción durante el actual Gobierno, que ha acudido a esta herramienta extraordinaria en al menos cuatro (4) ocasiones".Los empresarios critican además que la imposición del impuesto al patrimonio para las compañías se da en un contexto en el que el gobierno nacional se ha negado a recortar su propio presupuesto y continúa elevando los gastos burocráticos.
La discusión sobre la financiación de los presupuestos máximos del sistema de salud volvió a tomar fuerza tras publicaciones en redes sociales que advertían una supuesta insuficiencia de recursos para 2026. Frente a esto, la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (ADRES) emitió un comunicado en el que aseguró que no existe desfinanciación.De acuerdo con la entidad, entre 2023 y 2025 se destinaron 11,66 billones de pesos para financiar servicios y tecnologías no incluidos en la Unidad de Pago por Capitación (UPC). Para 2026, la apropiación inicial asciende a 2,87 billones de pesos, cifra que, según la ADRES, es superior a la asignada en años anteriores al inicio de cada vigencia.La entidad explicó que los presupuestos máximos se asignan cada enero con una partida aprobada por el Ministerio de Hacienda, luego de garantizar los recursos de la UPC. A partir del segundo mes del año se realizan adiciones presupuestales progresivas, definidas junto con el Ministerio de Salud y el Ministerio de Hacienda, hasta completar la necesidad anual.En el comunicado se señala que en los últimos tres años no ha existido limitación presupuestal para la ejecución de estos recursos y que los giros se han realizado conforme a las disposiciones del Ministerio de Salud. También se indicó que algunos retrasos en pagos han obedecido a demoras en la postulación del mecanismo de giro directo por parte de ciertas EPS.En medio del debate, algunas sociedades han manifestado que los recursos asignados resultan suficientes para cubrir las obligaciones previstas, siempre que se mantenga la programación de adiciones durante el año. Estas organizaciones hicieron un llamado a cumplir y acatar los fallos emitidos por la Corte Constitucional en materia de garantía del derecho a la salud, en especial aquellos relacionados con la continuidad en la prestación de servicios y el suministro de tecnologías no financiadas con la UPC.El Gobierno, por su parte, sostiene que el esquema de asignación garantiza la disponibilidad de recursos durante la vigencia y que el sistema cuenta con los mecanismos para responder a las necesidades que se presenten a lo largo del año.
El comercio electrónico continúa ganando terreno en Colombia, pero su crecimiento también está acompañado por nuevos desafíos para las empresas que reciben pagos por internet.Un estudio elaborado por la empresa brasileña de prevención de fraude Koin, en alianza con Gmattos, estima que las pérdidas por chargeback (contracargo) en compras online realizadas con tarjetas de crédito podrían alcanzar los US$48 millones en Colombia durante 2026. La cifra representa un aumento frente a los US$43 millones estimados para 2025 y aparece en medio de una expansión acelerada de las ventas digitales en el país.Según el documento, las proyecciones más recientes apuntan a que el comercio electrónico crecerá 22% en Colombia, por encima del 18% previsto para México y del 10% para Brasil. En América Latina, las ventas online aumentaron 12,2% durante 2025.¿Qué es un chargeback y por qué genera pérdidas?Un chargeback o contracargo ocurre cuando una transacción realizada con tarjeta es revertida a solicitud del banco del cliente. Esto puede suceder, por ejemplo, cuando una persona denuncia que no realizó una compra o cuando se detecta que la tarjeta fue utilizada de manera fraudulenta. Esta función que ofrecen los bancos se puede usar maliciosa y deliberadamente por un comprador para obtener un bien o servicio y, después, reportar la compra para recibir el dinero de vuelta.El problema para los comercios es que recuperar ese dinero no siempre resulta sencillo. De acuerdo con el estudio, en América Latina la recuperación de este tipo de operaciones apenas supera el 12%, mientras que en América del Norte se acerca al 20%.En los casos en los que el reclamo corresponde efectivamente a un fraude, el establecimiento puede terminar asumiendo el valor de la compra perdida.El documento advierte además que América Latina y Europa presentan uno de los mayores niveles relativos de fraude electrónico entre las regiones analizadas. Un estudio citado en el informe señala que 4,1% de los pedidos online terminaron en fraude, frente al 3,1% de América del Norte y al 3% de Asia-Pacífico.Las compras legítimas también pueden ser rechazadasEl estudio identifica un segundo problema para los comercios electrónicos: los llamados falsos positivos.Se trata de compras realizadas por clientes legítimos que son bloqueadas porque los sistemas de seguridad las consideran, equivocadamente, potencialmente fraudulentas.Aunque en estos casos no existe un robo de dinero, el comercio pierde una venta y el usuario puede abandonar la compra o incluso optar por otra plataforma donde no suceda este error.Koin señala que las tasas de aprobación de transacciones online en América Latina son inferiores a las registradas en América del Norte, lo que, según su análisis, evidencia una mayor cantidad de operaciones legítimas rechazadas durante el proceso de pago. El desafío que estos dos fenómenos presentan para las plataformas es bloquear operaciones sospechosas sin afectar a los compradores reales.Inteligencia artificial entra en la lucha contra el fraudeEl informe señala que el crecimiento y sofisticación del fraude está obligando a las plataformas de comercio electrónico y medios de pago a incorporar herramientas capaces de evaluar un mayor número de variables en tiempo real. Entre ellas aparece la IA, utilizada para identificar comportamientos anómalos y determinar con mayor precisión cuándo una transacción representa un riesgo y cuándo corresponde a una compra legítima.El estudio fue elaborado a partir del monitoreo de algunas de las principales tiendas online de Colombia y México y analizó además la evolución del comercio electrónico en mercados como Brasil. Entre los principales actores de la región menciona plataformas como Mercado Libre, Amazon, Falabella, Temu, Rappi, Sodimac, Éxito y Alkosto.Con unas ventas digitales que continuarían creciendo a gran ritmo en Colombia, el reto para los comercios será encontrar un equilibrio entre detectar cada vez mejor los intentos de fraude sin convertir las medidas de seguridad en una barrera para quienes simplemente quieren realizar una compra por internet.
Un sismo de magnitud 3,8 se registró este martes 11 de agosto, a las 10:43 de la mañana, en inmediaciones de San José del Palmar, Chocó, de acuerdo con el boletín actualizado del Servicio Geológico Colombiano (SGC).El movimiento hace parte de la actividad sísmica posterior al terremoto de magnitud 7,4 registrado el lunes 10 de agosto, cuyo epicentro también estuvo localizado en esta zona del departamento del Chocó. Tras el terremoto, se han registrado numerosas réplicas en el área.De acuerdo con la información del SGC, el nuevo sismo tuvo una profundidad de 99 kilómetros y su epicentro fue localizado a 14 kilómetros de San José del Palmar. Las coordenadas reportadas fueron 4,88 de latitud y -76,36 de longitud.¿Por qué se presentan réplicas?Las réplicas son movimientos sísmicos que ocurren después de un terremoto principal y que se producen mientras la zona afectada continúa ajustándose a los cambios generados por la ruptura.En este caso, la actividad se concentra alrededor de la zona donde ocurrió el terremoto de 7,4 del lunes, que tuvo una profundidad cercana a los 100 kilómetros y fue sentido en buena parte del territorio colombiano.El SGC mantiene el monitoreo permanente de la actividad sísmica y advierte que los datos de sus boletines pueden ser modificados a medida que avanza el procesamiento de la información. Por ahora, el reporte corresponde a un sismo de magnitud 3,8 y no se han informado nuevas afectaciones asociadas específicamente a este movimiento.
Tras el terremoto de magnitud 7,4, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses informó que ha recibido 160 cuerpos provenientes de los departamentos de Chocó, Caldas, Risaralda y Valle del Cauca.De acuerdo con el reporte entregado por el Instituto, hasta el momento han sido abordados 28 cuerpos y los equipos forenses han logrado identificar plenamente a 22 víctimas. Entre las personas identificadas figuran tres procedentes de Manizales: Fernando Alonso González, Catalina Arango Sandoval y Oscar De Jesús Henao Marín.En Pereira se concentran la mayoría de las identificaciones reportadas hasta el momento. Las víctimas plenamente identificadas en esta ciudad son Lina María Rodas Cuadros, Julián Andrés Mejía Moreno, Sandra Patricia Chica Montoya, Gilberto De Jesús Giraldo López, Pilar Jiménez Toquica, Sergiña Moncada Aguirre, María Araenzola González Gutiérrez, Paola Andrea Franco, Dargui González Guerrero, Angela María Acosta González, Juan Manuel Toro Sánchez, Wilson Largo Trejos, Luis Fernando Ossa Hernández, Pedro Nel Díaz Díaz, Aracely Daza Valencia y Roger David Ramírez Quiroz.También fueron identificadas tres personas procedentes de Buenaventura: Mabel Cristina Carvajal Posada, Martha Patricia Correa Grueso y Carlos Alberto Rosero Pretel.Medicina Legal explicó que, debido a las afectaciones registradas en la infraestructura de su sede en Cali, el Instituto trasladó temporalmente la prestación del servicio a los municipios de Palmira y Tuluá, donde cuenta con personal disponible para atender a la ciudadanía.El proceso de entrega de los cuerpos se realizará en coordinación con la Fiscalía General de la Nación y en las sedes correspondientes de cada municipio.El Instituto señaló, además, que, a través de la Dirección General y la Subdirección Forense, participa en el Puesto de Mando Unificado Nacional (PMU) instalado por el presidente de la República. Desde ese espacio, Medicina Legal coordina con las entidades que integran el PMU la información oficial relacionada con la emergencia.
Un incendio forestal que comenzó el pasado viernes 10 de agosto en la vereda San Francisco, zona rural de Matanza, Santander, completa cinco días activo y ha consumido entre 15 hectáreas de cobertura vegetal. La emergencia se registra en una zona montañosa de difícil acceso, donde la falta de fuentes de agua cercanas ha complicado las labores de control.Oscar Durán, comandante de Bomberos de Matanza, explicó que las llamas avanzan en un sector con abundante vegetación, árboles y una zona de bosque de pinos, además de una gran cantidad de material vegetal seco conocido como capote, que facilita la propagación del fuego.Según el reporte entregado por el organismo de socorro, la emergencia habría comenzado después del mediodía del viernes. De acuerdo con información suministrada por habitantes de la zona, existe la sospecha de que el incendio habría sido provocado de manera intencional, situación que ya es objeto de investigación por parte de las autoridades.El trabajo de los organismos de emergencia se ha extendido durante varios días y ha coincidido con la atención de otros incendios forestales en municipios cercanos. "El domingo, las llamas se reactivaron y el lunes fue necesario reforzar las labores con tres motobombas estacionarias", señaló Durán.A la emergencia también acudió durante algunas horas el Cuerpo de Bomberos Oficiales de Bucaramanga, mientras que más de 30 habitantes de la zona se han sumado a las labores para intentar contener el avance del fuego.La principal dificultad está relacionada con el acceso al agua. El incendio se encuentra en una zona alejada de los puntos de abastecimiento, por lo que los bomberos y la comunidad han tenido que instalar un sistema para llevar el líquido hasta la parte alta de la montaña."Tuvimos que instalar cerca de 300 metros de conducción hasta una primera motobomba y posteriormente otros 300 metros para lograr acercar el agua hasta el punto donde se encuentran las llamas. Desde allí, la comunidad utiliza sus propias motobombas estacionarias para intentar atacar directamente el incendio", explicó el comandante de Bomberos de Matanza.El uso de herramientas manuales y pequeñas cantidades de agua ha sido insuficiente debido a la cantidad de material vegetal presente en el terreno. Por eso, los organismos de socorro buscan ahora llevar un mayor volumen de agua hasta la parte alta para avanzar en el control del incendio.Mientras continúan las labores, la Policía Nacional acompañó las operaciones en la zona para adelantar las verificaciones correspondientes frente a los señalamientos de habitantes de la comunidad sobre las personas que presuntamente habrían iniciado el incendio.
La empresa Metrogas S.A. explicó que las medidas adoptadas por las autoridades frente a la situación del Colegio Santa Lucía de Floridablanca obedecen a criterios de seguridad y están relacionadas con obras de ampliación ejecutadas por la institución educativa sin contar, según la empresa, con las licencias urbanísticas requeridas.De acuerdo con Metrogas, algunas de las construcciones nuevas del colegio fueron realizadas sobre el corredor de la red de gas natural, situación que derivó en actuaciones de las autoridades competentes y en la determinación de una infracción urbanística asociada a dichas obras.La empresa señaló que esta situación representaba un riesgo para la seguridad, debido a que la infraestructura de gas requiere mantener libre el corredor de la red para facilitar las labores de inspección, mantenimiento preventivo y correctivo, atención de posibles emergencias y demás actividades necesarias para garantizar una operación segura.Metrogas afirmó además que el Colegio Santa Lucía tenía conocimiento de la existencia de la red de gas natural desde años atrás. Como evidencia, mencionó oficios enviados en 2020 y 2024, así como la señalización visible instalada en el corredor para advertir sobre la ubicación de la infraestructura.Ante esta situación, la empresa recordó que antes de ejecutar obras o intervenciones es necesario verificar la existencia de redes de servicios públicos y coordinar cualquier actuación con las empresas responsables de su operación.En medio de la controversia, la Alcaldía de Floridablanca ha exigido al Colegio Santa Lucía cumplir con las medidas ordenadas por la Inspección de Policía, así como con las directrices establecidas por Metrogas frente a la infraestructura de gas natural.Según la información entregada en el marco del caso, el municipio sostiene que las actuaciones deben atender las disposiciones adoptadas por las autoridades competentes, mientras se garantiza la seguridad de estudiantes, docentes, trabajadores y demás integrantes de la comunidad educativa.Por su parte, el Colegio Santa Lucía ha manifestado reparos frente a las actuaciones adelantadas por las autoridades. La institución sostiene que la administración municipal no habría tenido en cuenta un peritaje contratado por el propio colegio.Según la institución educativa, dicho estudio concluye que el plantel puede continuar operando en condiciones normales, posición que contrasta con las consideraciones de seguridad expuestas por Metrogas y las medidas ordenadas por las autoridades.De esta manera, mientras Metrogas insiste en que existe un riesgo asociado a la ocupación del corredor de seguridad de la red de gas, el colegio defiende la posibilidad de continuar con sus actividades con base en el peritaje contratado por la institución.La compañía sostuvo que su actuación en este caso se ha limitado a informar a las autoridades sobre las condiciones de riesgo identificadas, entregar los conceptos técnicos solicitados y acatar las decisiones administrativas y judiciales que han sido adoptadas.Metrogas reiteró que su prioridad es garantizar la protección de la vida y la seguridad de la comunidad educativa, así como mantener la continuidad y operación segura del servicio público esencial de gas natural.La situación del Colegio Santa Lucía está relacionada con la ejecución de obras de ampliación en un área donde se encuentra infraestructura de la red de gas natural. La controversia ha requerido la intervención de las autoridades competentes, que determinaron la existencia de una infracción urbanística, mientras Metrogas ha insistido en la necesidad de preservar el corredor de seguridad de la red para garantizar el acceso a la infraestructura y atender eventuales emergencias.La Alcaldía de Floridablanca, por su parte, exige el cumplimiento de las medidas ordenadas por la Inspección de Policía y las directrices relacionadas con la seguridad de la red. Entretanto, el Colegio Santa Lucía sostiene que un peritaje contratado por la institución establece que sus instalaciones pueden continuar operando normalmente.El caso enfrenta así dos posiciones: la de Metrogas y las autoridades, que advierten sobre condiciones de seguridad asociadas a la infraestructura de gas, y la del colegio, que cuestiona las medidas y respalda la continuidad de sus actividades con base en el estudio técnico contratado.