Uno de los principales desafíos que tiene el presidente electo Abelardo De La Espriella es la búsqueda de la gobernanza suficiente que le permita sacar adelante las propuestas que hizo durante la campaña, principalmente desde el Congreso de la República.
Por un lado, el presidente electo tendrá que revelar pronto cómo buscará unificar la bancada de gobierno, teniendo en cuenta que el propio De La Espriella advirtió en campaña que su relación con los partidos políticos no estaría mediada por las prácticas habituales, como la entrega de burocracia o de representación en el Ejecutivo a cambio del apoyo de los partidos políticos tradicionales y de sus congresistas. Clave también saber quién va a ser su ministro del Interior.
De hecho, el sábado pasado, un día antes de la segunda vuelta, el movimiento Defensores de la Patria, del ahora presidente electo Abelardo De La Espriella, publicó un comunicado advirtiendo a los congresistas electos que “tendrán una responsabilidad histórica: decidir si acompañan las reformas que necesita Colombia o si anteponen sus intereses particulares a los altos intereses de la Patria”.
Y agrega que “si algunos sectores del Congreso renuncian a esa responsabilidad y traicionan el mandato ciudadano, se encontrarán con un gobierno de origen popular, con fuerza popular y con una conexión directa con millones de colombianos que ya no están dispuestos a seguir siendo ignorados”.
Sin embargo, el domingo en su discurso de victoria, el presidente electo si bien advirtió que no volverá a sostener las relaciones tradicionales con la clase política, dijo que no hay vencedores ni vencidos y que gobernará para todos.
A propósito, Tomás Uribe, hijo del expresidente Álvaro Uribe dijo en sus redes sociales que la humildad exige reconocer que 13 millones de compatriotas votaron por el proyecto político de Petro y pide construir más la humildad y la empatía para superar la pobreza y hacer crecer más rápido la economía.
Para que haya una coalición tradicional de gobierno en el Congreso, el presidente electo necesitará el apoyo de la bancada del centro democrático, que recibió una arremetida en las últimas horas de Carlos Suárez, estratega y mano derecha de Abelardo De La Espriella, quien en entrevista con la revista Semana dijo, palabras más, palabras menos, que Paloma Valencia, el Centro Democrático y Alvaro Uribe son una representación del pasado, de los políticos y la politiquería de siempre y agrega que en su opinión, Uribe, “quedó en el papel de un expresidente histórico que, seguramente, tendrá un sitio en la historia. Pero sus 25 años de hegemonía política terminaron con la era del Tigre”.
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El expresidente Uribe respondió por redes sociales diciendo: “Carlos Suárez demostró sus dotes de estratega cuando llevó a Piedad Córdoba y a Cepeda a hablar con ex paramilitares extraditados a preguntar por mi”.