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Reflexión de Alberto Linero: ¿Existe el derecho al abucheo?

Siempre es importante tener en cuenta las normas y reglamentos de cada situación, así como el contexto en el que se produce el abucheo.

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Alberto Linero
Foto: Blu Radio

Ayer vi una entrevista de Novak Djokovic en la que rechazaba de una manera peculiar el haber sido abucheado en medio de su partido por el público. Con algo de ironía, dijo: “Buenas noches a todos y, a aquellos que no son respetuosos con los jugadores, en este caso conmigo, les digo ‘bueeeeeeenas noches’ (‘gooooooood night’, en inglés, con énfasis en el sonido de abucheo)”, y añadió: “He estado en ambientes más hostiles, no me afecta”.

Me pregunté, ¿existe un derecho al abucheo? Es decir, ¿es ético que el público repruebe a uno de los deportistas más famosos con un grito? Me lo pregunto desde la experiencia personal, ya que algunas veces también he recibido críticas en redes sociales por hacer o no hacer algo que la gente espera.

Mi respuesta es que sí, creo que existe un derecho al abucheo. El público, que consagra y valora al deportista, también está en libertad de manifestar su incomodidad ante algún comportamiento o desempeño. Así como lo aplaude, puede criticarlo. Creo que es una consecuencia de la libertad de opinión. Sin embargo, estoy seguro de que nunca debe pasar a la agresión personal ni al insulto.

Recuerdo que alguna vez, conversando con un jugador de fútbol resistido por la afición de Santa Marta, me decía que no es justo que lo griten en su trabajo, que él no va a insultar a nadie mientras labora, y realmente eso lo afectaba mucho porque sus hijos estaban en la grada y tenían que ver cómo lo repudiaban. Lo comprendí, pero le insistí en que eso forma parte del contexto que ha elegido para trabajar.

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Es más, creo que un deportista no debe responder a estas manifestaciones. Y lo dice alguien que en más de una ocasión ha respondido con firmeza a una crítica despiadada y luego se ha arrepentido porque realmente eso no soluciona nada y puede acrecentar el círculo de la violencia.

En definitiva, si el abucheo se realiza de manera pacífica, respetuosa y sin derivar en violencia o insultos personales, podría considerarse una expresión legítima de la libertad de expresión del público. Sin embargo, siempre es importante tener en cuenta las normas y reglamentos de cada competición, así como el contexto en el que se produce el abucheo.

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