Luego de varios días de la polémica parranda vallenata en la cárcel La Paz del municipio de Itagüí, un nuevo operativo del Inpec dejó el hallazgo de 62 neveras, 11 estufas, 26 ollas eléctricas, licuadoras y sanducheras, además de licor y drogas, lo que sigue generando críticas por las condiciones en las que viven los cabecillas que están en el proceso de paz urbana con el Gobierno nacional.
Justamente estas personas, que están recluidas allí a causa de los diálogos con delegados del Gobierno, se pronunciaron en las últimas horas ofreciendo excusas públicas e indicando que asumen la responsabilidad política como voceros de paz y personas privadas de la libertad en proceso de resocialización, a la par señalaron que entienden "el grave daño que dicho evento genera a la confianza y credibilidad que la sociedad y el Gobierno nacional ha depositado".
Ante ello, le pidieron al presidente Gustavo Petro que se reactiven los diálogos de paz urbana y se comprometieron a que los hechos como la fiesta con Nelson Velásquez se vuelvan a repetir.
Mientras tanto, las críticas siguen. El alcalde Federico Gutiérrez manifestó en su cuenta en X: "Todo comenzó con el Pacto de la Picota para ganar la Presidencia. Luego sacaron adelante la “Paz Total” en el Congreso en 2022. Esto le dio a Petro la posibilidad de nombrar a los peores criminales como “Voceros o Gestores de Paz”. Luego el “Tarimazo”. Y ahora esto…".
Finalmente, los cabecillas pidieron respeto por sus esposas, luego de que varios concejales de Medellín indicaran que el día de la celebración ingresaron al penal trabajadoras sexuales.
"Estas manifestaciones lejos de ser fruto de una valoración objetiva de los hechos objeto de reproche, corresponden más al morbo político y estrategia electoral de quienes pretender construir la paz basada en el silencio de los sepulcros y la desesmperanza de los presidios", se lee en el comunicado.