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Habitantes de La Iguaná en Medellín piden dragar la quebrada para evitar emergencias e inundaciones

Comunidades vulnerables, entre ellas adultos mayores y personas con discapacidad, claman por intervenciones de las autoridades ambientales tras dos años de solicitudes sin respuesta.

Desbordamiento de quebrada por lluvias en Medellín.
Desbordamiento de quebrada por lluvias en Medellín.
Foto: captura de pantalla video suministrado.

La comunidad que por años ha estado en cercanías a la quebrada La Iguaná, en Medellín, pidió a las autoridades revisar las labores de mantenimiento de este afluente y fortalecer los sistemas de alerta temprana, luego de las recientes inundaciones que afectaron a cerca de 250 familias (alrededor de 900 personas solo en esta zona) y 270 establecimientos comerciales.

Michelle López Ochoa, presidenta de la Junta de Acción Comunal de Nueva Villa de La Iguaná, aseguró que desde hace más de dos años no se realizan trabajos de dragado en la quebrada. Este procedimiento consiste en retirar sedimentos, lodo y otros materiales acumulados en el lecho para recuperar o aumentar la profundidad del cauce y facilitar el flujo del agua.

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Según la líder comunitaria, la falta de estas intervenciones podría ser uno de los factores que aumentan la preocupación por nuevos desbordamientos, especialmente después de las temporadas secas, cuando el nivel del agua disminuye.

"Con la Alcaldía, con Medio Ambiente solicitamos el dragado de la quebrada. Normalmente la hacen cada 6 meses. Ya llevamos, creo que 2 años que no la han hecho. Entonces sabemos que teníamos un verano impresionante, que tenía la quebrada seca, que ya tenía zona de playa. Entonces podrían ese tipo de factores haber hecho ese caso a que la quebrada obviamente tienda a salirse", manifestó Ochoa.

Mientras tanto, otros habitantes claman por ayudas en el sector. Oscar Mario Sepúlveda no ha podido moverse de su vivienda porque la corriente se llevó su silla de ruedas.

"Ya sin silla, ya no puedo, yo sufro de azúcar, yo soy solo, yo no tengo quien me saque, quien me ayude, quien me lleve a los controles y ahora sin silla no puedo ir", narró Sepúlveda.

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Nora Ángela Sepúlveda, quien tuvo que pedir ayuda para sacar a su hijo de 17 años en condición de discapacidad, en medio de la furia con la que entraba el agua a su vivienda, recordó cómo se perdió su lavadora, ropa y otros elementos.

"Que miedo, yo estaba con el niño, pero él no quería salirse hasta que llegó el otro hijo mío y lo sacó y fue que me ayudaron a sacarlo y perdí todo, nevera, lavadora y ahí estoy", relató Ángela.

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La presidenta de la Junta señaló que, aunque hace aproximadamente cinco años se presentó una inundación en el sector, la magnitud de la emergencia reciente no tenía precedentes en la memoria de la comunidad. Según su relato, el agua alcanzó cerca de metro y medio de altura hacia las viviendas, mientras que en el episodio anterior el nivel habría aumentado entre 12 y 13 centímetros.

También planteó la necesidad de fortalecer las alertas tempranas. Aunque el sector cuenta con un mecanismo manual, señaló que es necesario evaluar la posibilidad de instalar un sistema automático y mejorar la potencia de las alarmas para que puedan escucharse en las zonas más alejadas.

Frente a la atención de los damnificados, la lideresa aseguró que todavía están a la espera de decisiones de las autoridades sobre las medidas de mitigación del riesgo y las soluciones para las familias afectadas.

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Mientras tanto, la comunidad continúa recolectando ayudas. Entre los elementos que necesitan están colchonetas, mercados, camas, neveras y útiles escolares para los niños que perdieron sus pertenencias durante la inundación, las cuales están siendo recibidas en la sede de la JAC, en la calle 59 #65-75.

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