Las movilizaciones en diferentes departamentos del país que ya completan casi una semana rechazando el incremento del avalúo catastral de miles predios en zona rural, nuevamente genera tensiones entre el presidente Gustavo Petro con sectores políticos y sociales tras sus polémicas declaraciones.
No solo fue durante el consejo de ministros. En sus redes sociales, el jefe de Estado sostuvo que “alcaldes que no presenten las iniciativas de acuerdo alteran el orden público y salen de inmediato de su cargo por orden mía”, buscando poner fin a las manifestaciones que han generado caos para la movilidad en buena parte del oriente del país.
Las palabras del presidente también generaron repercusiones en la capital antioqueña, donde el alcalde Federico Gutiérrez cuestionó la actitud de Petro, afirmando que no ha estado a la altura de su dignidad.
"El respeto se gana, y Petro nunca se ganó el respeto ni de los ciudadanos ni de los alcaldes. De parte nuestra no tiene ningún respeto. Yo creo que fue indigno justamente, y no estuvo a la altura, de ocupar el cargo más importante de elección popular, que es el de presidente de la República", afirmó.
El alcalde Gutiérrez rechazó la actitud del presidente, contraria a la legislación, de querer asumir facultades para aplicar sanciones o incluso destituciones de mandatarios elegidos por voto popular, desconociendo sus dignidades y límites.
"Él se cree fiscal, se cree procurador, se cree contralor. Él se cree un dios y no lo es. Realmente, más bien, parece el diablo, porque qué daño le hizo a Colombia, qué daño ya le hizo al país. Yo solo espero que cese la horrible noche", dijo el alcalde.
Varios críticos de las recientes palabras del presidente le han recordado que justamente él fue víctima de acciones similares cuando en 2013 el entonces procurador Alejandro Ordoñez lo inhabilitó por 15 años para ejercer cargos públicos y posteriormente en 2014 un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos le permitió regresar a su plaza tras determinar que le fueron violados sus derechos políticos.
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Las amenazas de Petro a gobernadores y alcaldes han sido interpretadas también como medidas de presión desesperadas por decisiones impopulares del Gobierno nacional que se dan a pocas semanas de la primera vuelta presidencial.