Colombia es uno de los países con mayor actividad sísmica en América Latina, según el Servicio Geológico Colombiano y esto se debe a que existe una dinámica constante en las placas tectónicas y en la compleja geología del territorio.
De acuerdo con la entidad, gran parte de esta actividad en el territorio se debe a su ubicación en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una extensa franja que rodea el océano y concentra la mayor parte de la actividad sísmica y volcánica del mundo.
En ese sentido, Bogotá también se encuentra propensa a los sismos. El Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (Idiger) indicó que la capital está en zona de amenaza sísmica intermedia y está asociada a varios factores.
Factores que influyen en la actividad sísmica de Bogotá
Según el Idiger, los factores que influyen a que haya temblores en la capital del país son los siguientes:
- Fallas geológicas: grietas cercanas a la corteza terrestre.
- Mayor amenaza: falla frontal de la Cordillera Oriental (Ubicada a 40 km de la ciudad).
La forma en que se perciben los sismos está influenciada por los tipos de suelo, las características del suelo hacen que un mismo sismo se perciba diferente según el lugar de la ciudad en el que una persona se encuentre.
Para afrontar estos factores, Bogotá cuenta con una microzonificación sísmica que divide los suelos según su respuesta ante las ondas de temblores, lo cual es útil para el diseño y construcción sismo resistente.
Asimismo, la ciudad monitorea los sismos las 24 horas del día, por medio de 29 acelerógrafos distribuidos por todo el territorio. Estos equipos son capaces de:
- Medir la intensidad del movimiento del suelo.
- Ayudar a estimar el impacto del sismo.
- Brindar datos para mejorar las normas de sismo resistencia.
El Idiger también aclaró que los movimientos telúricos no se pueden predecir, por lo que recomendó a los ciudadanos estar preparados y saber cómo actuar antes, durante y después de una emergencia.
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