La situación financiera de la Liga Colombiana Contra el Cáncer preocupó a sus pacientes en Bogotá tras la suspensión de servicios en una de sus sedes. Sin embargo, su director, Wilson Cubides, explicó en Recap Blu que la atención no se ha detenido por completo y que los servicios más críticos continúan operando con normalidad en otros puntos de la ciudad.
El cierre afecta específicamente a la seccional ubicada en la calle 116 con carrera 15, que atraviesa una crisis financiera derivada del no pago de deudas por parte de varias EPS. Según Cubides, las mayores obligaciones pendientes corresponden a entidades como Famisanar y Sanitas, lo que ha impedido mantener la operación en ese punto. Allí se atendían cerca de 4.000 pacientes al mes, principalmente en servicios de diagnóstico temprano.
¿Qué pasará con los pacientes?
Frente a la preocupación de los usuarios, el director fue enfático en aclarar que los tratamientos oncológicos no se han visto afectados. Estos servicios, que incluyen quimioterapia, atención farmacéutica y cuidados paliativos, continúan prestándose con normalidad en la sede principal de la Liga en Bogotá, ubicada en la carrera 12A con calle 77.
"Lo que se refiere al tratamiento de pacientes ya con cáncer en pleno, digamos, proceso terapéutico, se atienden es la sede aquí en Bogotá, en la sede de la carrera 12A con 77, que es la sede de la Liga Colombiana como tal, y ahí los servicios de quimioterapia, la atención al servicio de gestión farmacéutica, la droguería, cuidados paliativos, y todos los pacientes, todos los tratamientos y consultas que tienen que ver con el paciente oncológico se han continuado sin ningún problema", afirmó.
El impacto del cierre recae principalmente en quienes tenían citas para exámenes como mamografías, ecografías, citologías o consultas médicas no oncológicas. En estos casos, Cubides recomendó a los usuarios comunicarse directamente con sus EPS para conocer las alternativas dentro de su red de atención, ya que estos servicios no pueden ser trasladados automáticamente a la otra sede por tratarse de atenciones distintas.
La crisis que llevó a esta suspensión se arrastra desde hace al menos dos años y está relacionada con una deuda que supera los 4.000 millones de pesos. Aunque se han adelantado procesos de conciliación, hasta el momento no se han concretado acuerdos de pago. El directivo señaló que existen soportes que evidencian la prestación de los servicios, por lo que esperan que tanto las EPS como el Gobierno faciliten una pronta solución.
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Finalmente, aseguró que la reapertura de la sede dependerá directamente de la recuperación de estos recursos. Mientras tanto, hizo un llamado a las autoridades, aseguradores y entidades como la Adres para mejorar el flujo de dinero en el sistema de salud y así los pacientes no se vean perjudicados con sus tratamientos.