Padre de hermanas asesinadas por su padrastro en Bosa revela cómo se enteró: "No era normal"
Ferney Penagos, padre de Karen Juliana y Shantal Daniela Penagos, habló de la relación con sus hijas y de cómo fueron los últimos días antes del crimen.
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El asesinato de tres mujeres en el barrio Atalayas, en la localidad de Bosa, en Bogotá, sigue generando conmoción en el país. Se trata de Deisy Granados Arboleda, de 42 años, y sus hijas Karen Juliana Penagos, de 20, y una menor de 17 años, quienes fueron halladas sin vida dentro de su vivienda.
En medio del dolor, Ferney Penagos, padre de las dos jóvenes, habló en el pódcast Más allá del silencio y relató cómo eran sus hijas, los últimos momentos antes de la tragedia y el impacto que ha tenido este crimen en su vida. “¿Por qué me quitó a mis hijas? Ellas no le habían hecho nada a nadie”, expresó, en una frase que resume su duelo.
El crimen ocurrió luego de que familiares alertaran a las autoridades por la falta de comunicación con las víctimas. Según informó la Policía Metropolitana de Bogotá, al lugar ingresaron bomberos y uniformados, quienes encontraron los cuerpos sin vida en una misma habitación. En otra parte de la casa estaba el señalado agresor, la pareja de la mujer y padrastro de las jóvenes, quien habría intentado quitarse la vida.
Días después del hecho, la Fiscalía General de la Nación imputó cargos contra Cristian Camilo Valencia Hurtado por su presunta responsabilidad en el triple feminicidio. Durante la audiencia, el ente acusador señaló que el hombre habría atacado a las tres mujeres con un arma cortopunzante, causándoles múltiples heridas en zonas vitales. El imputado aceptó los cargos.
En la entrevista, Penagos recordó a su hija menor, Chantal Daniela, como una joven “tierna, juiciosa y soñadora”, con el deseo de estudiar medicina. “Era mi niña consentida, mi motor”, dijo.
Sobre Karen Juliana, habló de una joven alegre, independiente y con el sueño de convertirse en auxiliar de vuelo. “Me decía que me iba a llevar a conocer muchos países”, relató.
Aunque no vivían juntos, mantenían una relación cercana. Hablaban con frecuencia y se veían regularmente. Sin embargo, nunca percibió señales que le hicieran sospechar del riesgo que enfrentaban.
El último contacto fue el viernes 20 de marzo. Tras varios días sin respuesta, la preocupación fue aumentando. “El domingo ya me dijeron que no era normal. El lunes fue peor. Ahí me entró la alarma”, recordó. Finalmente, el martes decidió acercarse a la vivienda junto a otros familiares.
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“Cuando acordonaron, supe que era lo peor”, contó. Minutos después, un uniformado le confirmó que se trataba de un triple homicidio. “Me quitó más de media vida”, agregó.
Uno de los aspectos que más cuestiona el padre es la falta de acción institucional. Según indicó, solo después del crimen conoció que existían antecedentes de violencia intrafamiliar contra el hoy imputado, incluso denuncias previas.
“¿Dónde estaba el seguimiento? ¿Por qué nunca me informaron? Esto se hubiera podido prevenir”, reclamó. Asegura que ninguna entidad lo contactó pese al historial del agresor.
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En medio del duelo, Penagos envió un mensaje a las mujeres: “No son propiedad de nadie. Al primer signo de violencia, aléjense”. También pidió a las autoridades actuar con mayor eficacia para evitar que tragedias como esta se repitan.