La ola de calor que azota el Caribe colombiano, y que causa estragos en los servicios de energía y, por supuesto, en la salud de cientos de personas en esta región, también tiene en alerta al sector educativo, que en Cartagena empezó a tomar medidas para mitigar la exposición de estudiantes y docentes a las altas temperaturas.
La Secretaría de Educación de Cartagena ordenó a las instituciones educativas oficiales y privadas suspender actividades al aire libre en horas críticas, reorganizar horarios de clases y adoptar medidas preventivas para reducir la exposición a altas temperaturas sin afectar el calendario académico.
Así las cosas, los colegios en Cartagena deberán suspender actividades pedagógicas, deportivas, culturales y recreativas en espacios descubiertos entre las 11:00 de la mañana y las 3:00 de la tarde, franja identificada como la de mayor impacto térmico.
“Las instituciones deberán priorizar el desarrollo de clases en espacios cubiertos, ventilados o climatizados, garantizar hidratación constante y reorganizar las dinámicas escolares para disminuir los riesgos asociados a la exposición prolongada al calor”, explica en su comunicación la Secretaría de Educación de Cartagena.
Por su parte, el secretario de Educación, Alberto Martínez, detalló que estas medidas buscan salvaguardar la salud de las comunidades educativas mientras persistan las condiciones climáticas extremas, al tiempo que pidió al Ministerio de Educación llevar a cabo una mesa técnica en la que se evalúe la posibilidad de modificar los horarios de clase en Colombia durante esta etapa climática.
“Hemos definido orientaciones transitorias que permitan continuar el servicio educativo sin poner en riesgo a la comunidad escolar frente a las altas temperaturas. Queremos garantizar ambientes seguros, organizando la jornada académica con flexibilidad y responsabilidad”, sostuvo.
La Secretaría de Educación también pidió a los establecimientos educativos implementar una programación especial temporal, que contempla ajustes en los horarios escolares y reorganización de la jornada académica por bloques térmicos, estableciendo períodos de clase de 45 minutos y pausas durante las horas de mayor temperatura, sin afectar la intensidad horaria ni el cumplimiento del calendario escolar.
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La entidad, además, solicitó a los colegios identificar las zonas más frescas dentro de las instituciones para el desarrollo de clases, la flexibilización de horarios por áreas y la implementación de descansos cortos y periódicos para favorecer la hidratación y ventilación de estudiantes y docentes.