El inesperado aumento del salario mínimo, las subidas inflacionarias y la falta de seguridad han sumido al departamento del Atlántico en una grave realidad para las pequeñas y medianas empresas, donde sus ventas e inversiones se han reducido a más de la mitad generando la posibilidad de cierre o despidos para muchas de ellas.
De esa manera fue explicado desde Barranquilla por la presidenta de Acopi Atlántico, Rosmery Quintero, quien declaró desde el foro “Gestión inteligente en tiempos retadores” que se viven momentos de incertidumbre y que el mayor reto para los empresarios es mantener la estructura empresarial sana y estable o, por el contrario, acogerse a la ley de salvamento, antes de entrar en una total insolvencia.
“Cuando nosotros ventas, realmente más del 53% de los empresarios han disminuido sus ventas y cuando revisamos inversión estamos aproximadamente en un 57% de disminución de inversión. Hay un alto nivel de preocupación por el tema de la seguridad, es uno de los factores que más preocupa y pesa mucho sobre la estructura de costos. Hay que hablar del tema de las extorsiones que ya no solo afecta al nivel gerencial, sino también a muchos trabajadores”, dijo inicialmente Rosmery.
“Trabajar con seguridad en un entorno tan complejo no es fácil, pero hay que seguir perseverando para mantenernos estables porque somos un motor de generación de empleo, quiere decir de desarrollo económico para el país.
En temas de seguridad, Rosmery indicó que los más afectados son los tenderos por su cercanía con las calles, aunque los bloqueos registrados este año están impactando negativamente a los empresarios por la inseguridad en las vías del país y los retrasos para la entrega de insumos.
Así las cosas, Quintero indicó que el próximo Gobierno deberá ajustar lo más pronto posible la estructura de costos, controlar el desperdicio de recursos y solventar a las compañías.