Las lluvias que han ocurrido en los últimos días en Bogotá, diferentes zonas de Cundinamarca y el centro del país han provocado un aumento en los caudales de ríos y quebradas. Sin embargo, este panorama no necesariamente significa que haya una recuperación de las fuentes hídricas.
Aunque las precipitaciones han sido intensas en algunos sectores, las autoridades ambientales advierten que el agua disponible todavía podría ser insuficiente para enfrentar el periodo seco que se aproxima. Por eso, advierten que octubre y noviembre serán meses clave para aprovechar las lluvias y almacenar el recurso.
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Advierten que las lluvias no son una recuperación de las cuencas
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) hizo un llamado a la ciudadanía y a los comités de gestión del riesgo para mantener la alerta ante dos situaciones: las posibles crecientes súbitas en ríos y quebradas y el riesgo de caer en un falso optimismo por el aumento temporal de los caudales.
El director general de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros, explicó que los eventos climáticos extremos registrados recientemente en el centro del país, especialmente en Bogotá y sus alrededores, podrían estar relacionados con el fenómeno de El Niño y no necesariamente con la segunda temporada de lluvias que suele presentarse durante octubre y noviembre.
De acuerdo con el funcionario, en Cundinamarca ocurre una situación particular: “Estamos viviendo una paradoja peligrosa, mañanas de sol fuerte y tardes de tormentas intensas que pueden provocar incluso crecientes súbitas en cuestión de minutos en las fuentes hídricas”.
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Por esta razón, la CAR pidió especial atención a las comunidades que viven cerca de ríos y quebradas, pues el incremento repentino de los caudales puede representar un riesgo.
“Ver un río crecido no significa que las cuencas se hayan recuperado”, explicó Ballesteros, al señalar que el aumento de los niveles de agua producto de las lluvias recientes es temporal y no representa una recuperación definitiva de las cuencas.
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La entidad también manifestó que, según los pronósticos mencionados por el director, durante diciembre y enero se espera un periodo seco sostenido que podría prolongarse hasta mediados de 2027.
Octubre y noviembre, meses clave para guardar agua
Ante este escenario, la CAR instó a aprovechar las precipitaciones de octubre y noviembre para recolectar y almacenar agua, además de promover el ahorro y el uso eficiente del recurso.
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La autoridad ambiental considera que estos dos meses representan una ventana estratégica para prepararse frente a posibles escenarios de escasez que podrían presentarse posteriormente.
De igual forma, la entidad mantiene el monitoreo permanente de las fuentes hídricas y de los sistemas de regulación, debido a los cambios que se están registrando en los caudales.
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Ballesteros insistió en que las lluvias actuales no deben generar una sensación de seguridad frente a la disponibilidad de agua. Según explicó, aunque continúan ocurriendo precipitaciones, estas serían menores a las habituales debido a la presencia del fenómeno de El Niño.
Octubre y noviembre son la última ventana real para recolectar, almacenar y cuidar cada gota.
La advertencia también está relacionada con los posibles cambios repentinos en las condiciones del tiempo. Las tormentas intensas pueden aumentar rápidamente los niveles de ríos y quebradas, por lo que las comunidades ribereñas deben mantenerse atentas a las recomendaciones de las autoridades y a posibles crecientes súbitas.
La CAR reiteró que el agua que pueda ser almacenada y cuidada durante estos meses será importante para enfrentar los periodos de menor disponibilidad que se esperan posteriormente.