Los estudiantes de las instituciones educativas de los corregimientos de Potrerito y San Antonio, en zona rural de Jamundí, Valle del Cauca, no han podido volver a clase debido al riesgo que corren de quedar en medio de acciones terroristas y ataques contra la fuerza pública.
Desde hace cinco días, estas comunidades han permanecido en completa incertidumbre en medio de los ataques con drones, que además de afectar a los miembros de la Policía y el Ejército; está dañando a la población civil.
"Ante el peligro se tomó la decisión de que tengamos atención remota hasta que la situación se normalice. Del fin de semana, acá ni le cuento cuántos ataques hemos tenido. Y están atacando con drones en todo el territorio, en la iglesia, en el centro de salud, en la escuela, en el parque, o sea, no solamente en la estación de Policía. Toda la población de esa zona está dispuesta a que en algún momento le tiren una granada con un dron", señaló Luz Lozano, rectora de la institución educativa Alfonso López Pumarejo de Potrerito.
Desde el sábado se han registrado cuatro ataques con drones contra la fuerza pública en la zona rural de Jamundí, dos en el corregimiento de Potrerito, donde resultaron dos policías lesionados, uno en san Antonio, donde fueron heridos dos militares, y en la tarde de este miércoles se registra un nuevo hostigamiento con drones contra la estación de Policía del corregimiento de Robles.