Los ataques con drones explosivos ya dejan 124 víctimas en Norte de Santander entre enero de 2025 y el 8 de septiembre de 2026, según un consolidado de Corporeddeh. La cifra incluye 25 personas muertas y 99 heridas, entre civiles y miembros de la Fuerza Pública.
El reporte muestra un aumento durante 2026. Mientras en todo 2025 fueron registradas 55 víctimas, en lo corrido de este año la cifra llegó a 69. Tibú y El Tarra concentran buena parte de los hechos, aunque también aparecen registros en Teorama, Convención, Sardinata, El Carmen, Ábrego, El Zulia y Ocaña.
Entre los sectores con mayor recurrencia está Filo Gringo, en El Tarra. En Tibú, la vereda 20 de Julio acumula 16 personas afectadas. Los ataques también han dejado daños en viviendas, vehículos, cultivos, animales e infraestructura militar, policial, educativa y religiosa, además de provocar desplazamientos y confinamientos.
Para Enrique Pertuz, de Corporeddeh, el escenario resulta especialmente preocupante por la manera en que esta tecnología está siendo incorporada a la confrontación.
El defensor de derechos humanos advierte que “todos los indicadores nos señalan que la situación en regiones como el Catatumbo y el área metropolitana de Cúcuta se va a complicar mucho más”.
Pertuz también llama la atención sobre el impacto que estos ataques están teniendo en la Fuerza Pública.
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Según explicó, “en el Catatumbo, el uso de los drones, que han sido armas mortales de una u otra forma, han golpeado duramente a las fuerzas militares”.
Corporeddeh atribuye el empleo de estos dispositivos a estructuras armadas ilegales como el ELN y el Frente 33, que estarían utilizando drones comerciales modificados para lanzar explosivos y atacar posiciones de la Fuerza Pública.
Para Pertuz, la incorporación de esta tecnología hace parte de una transformación de las dinámicas del conflicto que exige una respuesta diferente por parte de las autoridades.
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El defensor también advierte sobre las consecuencias que una mayor intensidad de los enfrentamientos podría tener para las comunidades.
“Estos elementos combinados van a generar no solamente temor, miedo en la población civil, sino que va a generar un desplazamiento en aras de salvaguardar la vida”, señaló.
La preocupación se extiende a Cúcuta y su área metropolitana, que podrían convertirse en receptores de nuevas familias desplazadas si se intensifica la confrontación en el Catatumbo.
Pertuz insiste además en que la salida al conflicto no puede depender exclusivamente de la respuesta militar y señala que “el conflicto no se va a resolver por la vía de las armas”.
La organización aclara que su consolidado solo incluye casos que pudieron ser documentados y verificados, por lo que no incorpora posibles bajas de integrantes de grupos armados.