La situación por la falta de agua continúa agravándose en Santander. Un nuevo reporte de la Oficina Departamental de Gestión del Riesgo advierte sobre una disminución de los caudales en varias fuentes abastecedoras de acueductos, aumentando la preocupación por el suministro del recurso en diferentes municipios.
Las alertas se concentran en Málaga, Aratoca, Barichara, Cabrera, Guadalupe, Barbosa y Villanueva, donde las fuentes que abastecen los sistemas de acueducto presentan nuevamente una reducción en sus niveles.
El panorama se suma a la situación que ya enfrentan Capitanejo y Oiba, municipios que permanecen bajo calamidad pública debido a las condiciones de sequía y la reducción de los caudales de sus afluentes.
Eduard Sánchez, director de la Oficina de Gestión del Riesgo de Santander, explicó que los bajos niveles de los cuerpos de agua están afectando directamente la capacidad de abastecimiento de varias poblaciones: “Los ríos están por debajo del 50 % de la cota de inundación, afectando a varios municipios”, señaló el funcionario.
Ante esta situación, las autoridades han tenido que reforzar la atención con carrotanques para llevar agua a las poblaciones que presentan mayores dificultades, mientras se mantiene un monitoreo permanente sobre el comportamiento de las fuentes hídricas.
La reducción de los caudales también está generando preocupación en el Magdalena Medio, donde los bajos niveles del río Magdalena han comenzado a afectar la navegabilidad. Sánchez indicó que esta situación permanece bajo seguimiento de las autoridades.
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La actual emergencia está relacionada con las altas temperaturas y la disminución de las lluvias, condiciones que han reducido progresivamente el nivel de ríos, quebradas y otras fuentes de las que dependen los acueductos municipales.
La situación ya había llevado a Santander a implementar medidas de racionamiento en varios municipios. Un reporte reciente señala que 11 localidades enfrentan restricciones en el suministro de agua, mientras las autoridades buscan mantener la atención mediante carrotanques y otras medidas de contingencia.
El temor de las autoridades es que, si los caudales continúan descendiendo y no se presentan lluvias suficientes, más municipios tengan dificultades para garantizar el suministro de agua potable.
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Por ahora, Gestión del Riesgo mantiene vigilancia sobre las fuentes abastecedoras y coordina con las administraciones municipales la atención de las comunidades donde la disponibilidad del recurso ya es crítica.
La recomendación a la ciudadanía es hacer un uso responsable del agua, evitar desperdicios y priorizar el consumo humano, mientras persisten las condiciones de altas temperaturas y bajos niveles en las fuentes hídricas.