Para Javier Arias, volver a trabajar, dar clases, compartir con otras personas y disfrutar de actividades cotidianas que durante años habían hecho parte de su vida se convirtió en un reto. Desde 2012 convive con un diagnóstico de depresión y ansiedad que, con el paso del tiempo, comenzó a afectar de manera significativa su vida personal y laboral.
“Para mí vivir con ansiedad y depresión ha sido bastante complejo, porque vive uno en un ambiente de bastante zozobra, incertidumbre, inseguridad, y pierde funcionalidad”, relata Javier, un docente santandereano de 57 años.
Durante años buscó diferentes alternativas, entre ellas terapias y medicamentos convencionales. Sin embargo, la respuesta no era suficiente. Debido a su interés por investigar y conocer nuevas opciones, empezó a indagar sobre tratamientos utilizados para casos de depresión resistente y encontró que en el Hospital Internacional de Colombia, HIC, en Santander, estaba disponible un programa que contempla el uso de ketamina para pacientes cuidadosamente seleccionados.
“Empecé a averiguar todo sobre esta opción y encontré que en el HIC estaba disponible; así que no dudé y fui a preguntar al instante”, cuenta.
Desde entonces, Javier ha recibido ocho sesiones de ketamina. Según asegura, el tratamiento le permitió recuperar progresivamente su funcionalidad y regresar a sus actividades laborales, después de una incapacidad de tres meses y medio.
“Me he sentido muy bien porque he podido retomar mis actividades laborales. Yo venía de una incapacidad de tres meses y medio y realmente estoy muy contento de sentirme nuevamente funcional en toda la plenitud de mis condiciones. Siento como si hubiera vuelto a nacer”, afirma.
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¿Cómo funciona el tratamiento con ketamina?
De acuerdo con el doctor Roger Polanco, psiquiatra y miembro del Programa de Excelencia en Depresión del HIC, la ketamina es un medicamento que históricamente ha sido utilizado como anestésico, pero que también puede emplearse como alternativa terapéutica en determinados pacientes con depresión resistente a tratamientos (DRT).
El especialista aclara que no se trata de un tratamiento estándar para todas las personas con depresión. Su utilización requiere una evaluación médica y la selección cuidadosa de los pacientes.
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Para estos casos se administran dosis subanestésicas por vía intravenosa, significativamente menores que las utilizadas con fines anestésicos. La ketamina actúa sobre el receptor NMDA, relacionado con la comunicación entre las neuronas, y sus efectos están asociados con procesos de neuroplasticidad y conexiones neuronales.
Una de las características que ha despertado interés en este tratamiento es que, en algunos pacientes seleccionados, la respuesta terapéutica puede comenzar a evidenciarse en cuestión de horas o días.
Antes de determinar si una persona puede recibir ketamina, el HIC realiza una valoración psiquiátrica y una junta multidisciplinaria en la que participan profesionales de psicología, neuropsicología, neurocirugía y anestesia.
La evaluación también permite determinar cuál de las alternativas disponibles puede ser más adecuada para cada paciente. Además de la ketamina, el programa contempla tratamientos como la Estimulación Magnética Transcraneal (EMT), terapia electroconvulsiva bajo anestesia y relajación y, en casos determinados, procedimientos de psicocirugía o neurocirugía funcional.
“No hay ninguna terapia que sea mejor que otra, sino que cada una debe ser muy bien seleccionada. La idea siempre es individualizar los casos y tomar las decisiones más oportunas para cada paciente”, explica Polanco.
Dos horas de observación después de la aplicación
Cada sesión de ketamina incluye preparación, administración del medicamento, monitorización y acompañamiento permanente por parte del equipo médico.
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Después de la infusión intravenosa, el paciente permanece aproximadamente dos horas bajo observación. Durante ese periodo pueden aparecer efectos transitorios como somnolencia, sedación o disociación, que son vigilados por los profesionales de salud hasta que desaparecen.
Una vez comprobada la estabilidad del paciente, el objetivo es que pueda continuar con sus actividades habituales sin requerir hospitalización o internación.
Santander cuenta con un programa para depresión resistente
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El HIC puso en marcha el Programa de Excelencia para el manejo de Depresiones Resistentes a Tratamientos, con el propósito de ofrecer alternativas a pacientes que no han obtenido una respuesta suficiente con los tratamientos convencionales.
La iniciativa busca además convertirse en un apoyo para los profesionales de salud mental que atienden casos complejos y requieren valorar otras opciones terapéuticas.
“Nosotros no buscamos ser competencia. Lo que queremos es que cuando profesionales de la salud mental se enfrenten a pacientes de este tipo, que además suele ser un paciente retador, sepan que cuentan con esta nueva alternativa en Santander”, señala el doctor Polanco.
Según el HIC, hasta la fecha decenas de pacientes con depresión resistente han sido evaluados mediante juntas médicas interdisciplinarias y remitidos a diferentes alternativas de tratamiento.
El caso de Javier es uno de ellos. Tras varios años enfrentando las consecuencias de la depresión, asegura que hoy ha logrado recuperar una parte fundamental de su vida: su capacidad para trabajar, relacionarse y realizar nuevamente actividades que había dejado de lado.