El hombre que fue herido con arma de fuego durante un presunto atraco ocurrido el pasado sábado en el norte de Bucaramanga no logró sobrevivir. Su muerte fue confirmada este domingo 26 de julio por las autoridades, luego de permanecer varias horas en estado crítico en el Hospital Universitario de Santander.
El caso se registró sobre las 6:30 de la tarde en inmediaciones de la carrera 18 con calle 17, donde vecinos del sector reportaron a la línea de emergencias varias detonaciones de arma de fuego. Minutos después, patrullas de la Policía Metropolitana llegaron al sitio y encontraron a un hombre gravemente lesionado, tendido sobre la vía pública.
El herido fue trasladado de inmediato al Hospital Universitario de Santander, donde el personal médico intentó estabilizarlo. Ingresó a sala de reanimación y posteriormente fue sometido a una intervención quirúrgica debido a la gravedad de las heridas. Pese a los procedimientos realizados, falleció durante la jornada del domingo.
Las primeras indagaciones de las autoridades indican que el hecho se habría originado tras un presunto robo. Según la versión entregada por la Policía, un soldado en uso de buen retiro manifestó que momentos antes había sido intimidado con un arma de fuego por un hombre que le habría despojado de una cadena de oro.
De acuerdo con esa hipótesis, una vez cometido el presunto hurto, el militar en retiro reaccionó utilizando un arma de fuego de su propiedad, para la cual presentó el respectivo permiso de porte. Uno de los disparos impactó al supuesto asaltante cuando este intentaba abandonar el lugar.
Durante la inspección realizada por las autoridades fueron recuperados los objetos que, presuntamente, habían sido robados. Asimismo, el arma utilizada por el ciudadano quedó incautada con fines investigativos, como parte del protocolo que se aplica en este tipo de casos.
La Policía Metropolitana informó que varios testigos entregaron declaraciones que, de manera preliminar, coincidirían con la secuencia de hechos relatada por el soldado retirado. Sin embargo, aclaró que la investigación apenas comienza y que corresponderá a la Fiscalía General de la Nación determinar si la reacción del ciudadano se enmarcó dentro de los límites de la legítima defensa o si existió alguna conducta que deba ser objeto de judicialización.
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Funcionarios del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) realizaron la inspección técnica al cadáver en la morgue del Hospital Universitario de Santander y posteriormente trasladaron el cuerpo al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, donde avanzarán los exámenes forenses que harán parte del proceso investigativo.