En una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), donde cada segundo cuenta para estabilizar a un paciente, existe un riesgo que suele pasar desapercibido pero que empieza a llamar la atención de especialistas: las lesiones en la piel asociadas al uso de adhesivos médicos.
Un estudio realizado en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile encontró que el 9,5 % de los pacientes evaluados presentó este tipo de afectación durante su estancia, lo que significa que casi una de cada diez personas podría enfrentar esta complicación mientras recibe atención crítica.
La situación cobra mayor relevancia en Colombia debido al número de personas que viven con diabetes, una condición que puede hacer que la piel sea más vulnerable y tenga mayor riesgo de sufrir daños durante una hospitalización. Según datos de la Cuenta de Alto Costo, hasta agosto de 2025 se habían reportado 2.597.719 casos de diabetes mellitus en el país, una cifra que evidencia la cantidad de pacientes que podrían llegar a servicios de alta complejidad con factores adicionales de riesgo.
La investigación reveló que los pacientes en UCI pueden estar expuestos a múltiples dispositivos de fijación durante su tratamiento. En promedio, cada persona tuvo contacto con más de nueve adhesivos médicos, entre ellos electrodos, películas transparentes y otros elementos necesarios para monitorear o tratar su condición. Además, el estudio identificó que los pacientes con diabetes tipo 2 tenían 8,28 veces más probabilidad de desarrollar lesiones relacionadas con estos materiales.
Las afectaciones más frecuentes encontradas fueron los desgarros de piel, la dermatitis de contacto irritativa y el desprendimiento de la epidermis. Las zonas más comprometidas fueron principalmente los miembros superiores, seguidos por el cuello y el tórax, áreas donde suelen ubicarse varios sistemas de fijación utilizados durante la atención hospitalaria.
Ante estos hallazgos, iniciativas como “Cuidando cada vida, cada historia”, de Leukoplast, buscan visibilizar la importancia de proteger la piel como parte integral de la seguridad del paciente. La prevención no consiste en eliminar herramientas esenciales para el tratamiento, sino en fortalecer la selección, aplicación y seguimiento de estos elementos para reducir complicaciones evitables.