¿Adiós a la manicura permanente?: “Wellness Nails” el boom que apuesta por uñas más saludables
En Colombia, la compra de esmaltes tradicionales creció más de 15 % en el último año, cifra que se debe a una decisión consciente y al llamado “Wellness Nails”.
Durante años, la manicura semipermanente y permanente fue casi incuestionable. Prometía uñas impecables por semanas, sin retoques y con un brillo perfecto que resistía todo. Para muchas mujeres, era parte de la rutina agendar cita, limar, aplicar gel, secar bajo lámpara UV y repetir cada pocas semanas.
Pero algo empezó a cambiar. Una advertencia del Invima sobre algunos esmaltes semipermanentes, no todos, sino aquellos que contenían sustancias como Trimethylbenzoyl Diphenylphosphine Oxide (TPO) y N,N-dimetil-p-toluidine (DMPT), encendió las alarmas.
De pronto, esa costumbre dejó de verse tan inocente. Las charlas se movieron a los salones y también a las redes sociales. Casi sin notarlo, de un momento a otro, muchas mujeres comenzaron a distanciarse o a asistir con menor frecuencia a los salones.
El boom del “Wellness Nails”
En ese contexto, comenzó a ganar fuerza el llamado “Wellness Nails”. Más que una tendencia estética, es una forma distinta de entender el cuidado y priorizar la salud de las uñas por encima del acabado perfecto.
El cambio ya se siente en el mercado. En Colombia, la compra de esmaltes tradicionales creció más de 15 % en el último año, cifra que se debe a una decisión consciente, pues una gran parte de las mujeres ahora solo quieren volver a lo simple, a lo menos agresivo, a lo que no comprometa la salud a largo plazo.
También cambió la forma de comprar. Hoy muchas consumidoras leen etiquetas, buscan fórmulas más limpias y prefieren productos con ingredientes que realmente aporten algo a la uña.
Uñas con esmaltes semipermanente
Foto: ImageFX, referencia
¿Por qué están dejando la manicura semi y permanente?
Esto no solo se debe a una moda pasajera, hay una razón más de fondo, la información. Camilo Zuluaga, CEO de Krika Cosmetics, explica que las alertas recientes del Invima y el acceso a más contenido sobre ingredientes y riesgos han hecho que el consumidor se vuelva más crítico.
“Esto ha promovido estilos ‘anti-manicura’, que traen de vuelta la naturalidad después del uso prolongado de limados abrasivos y procesos químicos fuertes, como también un consumidor cada vez más informado y preocupado por su salud”, afirma.
Uñas saludables, la nueva prioridad
Según Krika Cosmetic, ese cambio también se refleja en cómo se cuidan las uñas. “Aparece un concepto que antes no era tan común: la “skinification””. En pocas palabras, tratar las uñas como se trata la piel.
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Eso implica hidratarlas, nutrirlas y protegerlas. Ingredientes como biotina, queratina o vitamina E empiezan a sonar más, no como tendencia, sino como parte de una rutina básica.
Y también cambia la estética. Menos colores estridentes, menos capas, menos artificio. Uñas cortas, tonos nude, acabados más naturales. “El llamado “clean look” deja ver que la prioridad ya no es esconder la uña, sino mostrarla sana”.
Aunque no es un cambio inmediato, las uñas que han pasado por meses o años de acrílicos o esmaltes semipermanentes suelen quedar debilitadas. Por eso, los expertos recomiendan algo que antes casi no se consideraba, y es parar.
Hacer pausas, dejar descansar la uña, usar aceites para la cutícula y optar por bases fortalecedoras mientras se recupera. Es un proceso más lento, pero también más consciente.
Al final, lo que está pasando va más allá de una tendencia. Tiene que ver con cómo se entiende hoy la belleza. Ya no se trata solo de cómo se ve, sino de cómo impacta en el cuerpo.
De acuerdo con Zuluaga la manicura permanente no desaparece, pero sí pierde terreno. En su lugar, crece una idea más simple, y quizá más duradera, que unas uñas saludables también pueden ser bonitas.