Pensar una y otra vez en el mismo problema, anticipar escenarios negativos o revivir errores del pasado es más común de lo que parece. A este fenómeno se le conoce como rumiación mental, un proceso que, según especialistas, puede afectar el sueño, el ánimo y la toma de decisiones.
Para hablar del tema, Anabela del Valle, magíster en neurociencias y terapeuta en biodescodificación, explicó que este patrón no es un fallo personal, sino un mecanismo natural del cerebro.
"La función del tu cerebro es que vos permanezcas con vida todo el tiempo. Y para eso, ¿qué hace? Te alerta todo el tiempo de posibles peligros".
De acuerdo con la experta, la rumiación inicia cuando un pensamiento negativo se encadena con otros hasta convertirse en una “tormenta mental”: preocupaciones laborales, recuerdos dolorosos o miedos futuros que se repiten de forma automática.
Intentar frenarlos, dice, no funciona. La clave está en aceptarlos y redirigir la atención. "Lo primero que hay que hacer cuando estamos en esa rumiación mental es poder aceptarlo", agregó.
Entre las estrategias que propone están identificar modelos de vida saludables, cambiar rutinas diarias, repetir afirmaciones con impacto emocional y escribir los pensamientos para tomar distancia de ellos. También sugiere enfocarse en metas concretas para romper el círculo de la angustia.
"Si vos no te decís quién querés ser, el de al lado va a definir quién vos tenés que ser", explicó. La especialista recordó que, si la rumiación se vuelve constante y afecta el descanso o la vida diaria, es importante buscar apoyo profesional.
En un contexto de estrés permanente, aprender a gestionar los pensamientos puede ser tan importante como cuidar el cuerpo: la mente, concluye la experta, también se entrena.
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