En su reflexión dominical, monseñor Rafael de Brigard tomó como punto de partida el pasaje del Evangelio de Mateo en el que Jesús camina sobre las aguas y Pedro intenta acercarse a él. El sacerdote destacó que este episodio revela a un Cristo cercano, misericordioso y profundamente humano, que acompaña a las personas en medio de sus angustias. “Dios en Cristo ha puesto todo su poder y todo su amor a favor de la humanidad”, afirmó, al tiempo que recordó que Jesús, después de realizar milagros, se retiraba a orar, como una invitación a reconocer que tanto los logros como las dificultades deben ponerse en manos de Dios.
La escena de Pedro sobre las aguas, para monseñor De Brigard, representa las propias incertidumbres y desafíos de la vida. Frente al miedo de los discípulos, Jesús pronuncia tres expresiones que el sacerdote considera fundamentales: “Ánimo”, “soy yo” y “no tengan miedo”. Son palabras que, según explicó, permiten comprender que la presencia de Cristo está llamada a transformar el desánimo, la angustia y la incertidumbre en esperanza.
Finalmente, el religioso puso el énfasis en la fe como condición esencial para atravesar las tormentas personales y espirituales. Pedro comienza a hundirse cuando el miedo ocupa el lugar de la confianza, pero Jesús extiende su mano y lo rescata, recordándole: “¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?”. Para monseñor De Brigard, esta escena representa también la necesidad de dejar que Cristo entre plenamente en la vida: “Dejemos entrar a Jesús en la vida y nuestra vida será otra cosa”.
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