En su reflexión dominical, monseñor Rafael de Brigard invita a fortalecer la fe como un camino permanente de crecimiento, esperanza y confianza en Dios. A partir del relato de la mujer cananea que pide a Jesús la sanación de su hija, destaca el valor de una fe perseverante capaz de superar obstáculos y reconocer en Cristo una fuente de auxilio. “Mujer, qué grande es tu fe”, recuerda el sacerdote, para subrayar que creer implica mantener la confianza incluso cuando parece que Dios no escucha.
El mensaje también hace énfasis en que la fe cristiana no establece fronteras entre las personas. La mujer cananea, que pertenecía a un pueblo distinto de Israel, se convierte precisamente en un ejemplo de confianza y perseverancia. Para De Brigard, este pasaje muestra que “en Dios no hay extranjeros, en la fe no hay extranjeros, en la Iglesia no hay extranjeros”. Desde esta perspectiva, la fe debe traducirse en acciones concretas de cuidado, solidaridad y servicio.
Ante la tragedia del terremoto que afectó a Colombia, monseñor De Brigard lleva esa enseñanza al terreno de la solidaridad y hace un llamado a no permanecer indiferentes frente al sufrimiento. Destaca las primeras muestras de ayuda y anima a preguntarse qué puede aportar cada persona desde sus capacidades, recursos, profesión o experiencia.