En su reflexión dominical, el pastor Andrés Corson plantea que la prosperidad y la libertad financiera no dependen únicamente de cuánto dinero se gana, sino de la capacidad de administrar, ahorrar y vivir con disciplina. A partir de principios bíblicos como Proverbios 13:11 —“quien ahorra poco a poco se enriquece”—, sostiene que aprender a vivir en escasez puede convertirse en una oportunidad para desarrollar hábitos que conduzcan a la estabilidad económica.
El pastor también aborda la importancia de la integridad y advierte sobre los riesgos de las deudas y las decisiones financieras impulsivas. Relata que, pese a haber aprendido a ahorrar, él y su esposa adquirieron una vivienda que terminó convirtiéndose en una carga económica mayor de la esperada. La experiencia los llevó a tomar medidas drásticas para recuperar su libertad financiera, entre ellas vender el inmueble y reducir sus gastos durante varios años. “No lo normalices. Esta deuda es grave. No voy a descansar hasta no lograr mi libertad”, recuerda.
Finalmente, Corson invita especialmente a jóvenes, familias y emprendedores a construir sus finanzas con visión de largo plazo, evitando vivir por encima de sus posibilidades. Su propuesta combina trabajo, ahorro, disciplina, integridad y confianza en Dios, bajo la idea de que la prosperidad debe estar acompañada de responsabilidad.
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