Las poblaciones de fauna silvestre monitoreadas en el mundo han disminuido, en promedio, un 73 % en los últimos 52 años. Así lo advierte el Informe Planeta Vivo 2026 de WWF, que señala a América Latina y el Caribe como la región con la mayor reducción, con un 95 %, y hace un llamado a transformar los sistemas que están impulsando la pérdida de biodiversidad.
El informe, elaborado con datos de la Sociedad Zoológica de Londres, reúne 35.803 tendencias poblacionales correspondientes a 5.790 especies de vertebrados, entre 1970 y 2022. Los mayores descensos se registran en los ecosistemas de agua dulce, con un 85 %, seguidos por los terrestres, con un 69 %, y los marinos, con un 59 %.
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Según WWF, la principal amenaza para la fauna es la pérdida y degradación de sus hábitats, seguida de la sobreexplotación, el cambio climático, la contaminación y la presencia de especies invasoras. Estos factores están relacionados, principalmente, con los sistemas de producción de alimentos, generación de energía y financiación de actividades económicas que afectan la naturaleza.
Sin embargo, el informe también destaca que existen resultados positivos en materia de conservación. Las poblaciones de tigres, elefantes del África austral y atunes rojos han mostrado señales de recuperación, mientras que la tortuga verde marina pasó en 2025 de la categoría En Peligro a Preocupación Menor en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
En Colombia, los esfuerzos de restauración de manglares en el Caribe y el Pacífico, así como la presencia de especies como el oso andino y el jaguar en sus hábitats, son algunos de los ejemplos mencionados por la organización. Estos casos, según WWF, muestran que las acciones de conservación pueden contribuir a recuperar poblaciones y ecosistemas.
Frente a este panorama, la organización plantea que no basta con proteger especies de manera individual, sino que también es necesario modificar los sistemas que generan las principales presiones sobre la naturaleza. En materia energética, destaca el avance de la energía solar; en agricultura, propone impulsar prácticas sostenibles y reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos.
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En el sector financiero, WWF advierte que todavía hay retos para dejar de financiar actividades perjudiciales para el medioambiente y aumentar los recursos destinados a la protección de la biodiversidad. El informe estima que se debe cerrar una brecha anual de financiación de 1,3 billones de dólares.
La organización insiste en que los gobiernos deben avanzar en el cumplimiento de los compromisos internacionales sobre biodiversidad y cambio climático, y convertirlos en acciones concretas. Aunque la disminución de las poblaciones de fauna silvestre continúa siendo una señal de alerta, WWF sostiene que los resultados de conservación demuestran que todavía es posible frenar esta tendencia.
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