El divulgador científico colombiano Faber Burgos vivió uno de los momentos más trascendentales de la exploración espacial reciente: el lanzamiento de la misión Artemis II, un hito que marca el regreso de la humanidad a la órbita lunar tras más de cinco décadas. Invitado por la NASA al Centro Espacial Kennedy en Florida, Burgos fue testigo directo de un evento que, según sus propias palabras, resultó “increíble, único” e “inolvidable”.
La invitación llegó gracias a su trabajo como creador de contenido educativo y su participación en iniciativas científicas en Colombia, como el envío de experimentos a la estratosfera. Burgos explicó que fue seleccionado a través del programa NASA Social, una convocatoria internacional que reúne a divulgadores de distintos países. “Fue algo increíble que nos hayan seleccionado para poder disfrutar, vivir y poderle contar a la gente esta experiencia”, afirmó.
Durante su estancia, Burgos tuvo acceso privilegiado a instalaciones clave, como el edificio de ensamblaje de vehículos, y pudo presenciar de cerca los preparativos de futuras misiones. Incluso observó el traslado de los astronautas minutos antes del despegue. A pesar de encontrarse enfermo, destacó que aprovechó cada instante: “Fue un montón de cosas las que realmente se dieron en ese espacio de dos días”.
Así vivió el lanzamiento de Artemis 2
El momento del lanzamiento fue, sin duda, el más impactante. Ubicado a menos de cinco kilómetros del cohete SLS, Burgos describió una escena cargada de emoción y potencia física. “Cuando llegan al uno, siempre hay un silencio absoluto… pero cuando se encienden los motores, es un brillo muy particular”, relató. Añadió que la experiencia es tan intensa que se siente en el cuerpo: “Uno siente el cohete literalmente… el suelo tiembla”.
La misión Artemis II no solo representa un logro tecnológico, sino también un paso crucial hacia objetivos más ambiciosos. Según Burgos, su propósito principal es probar sistemas de navegación, comunicaciones y soporte de vida que permitan futuras misiones tripuladas a la superficie lunar. “La idea es preparar Artemis 3, 4 y las que vienen para un futuro alunizaje”, explicó.
Además, el divulgador resaltó la importancia estratégica del programa: establecer una presencia humana sostenible en la Luna mediante el Artemis Base Camp, lo que abriría la puerta a misiones hacia Marte en las próximas décadas. “Va a ser un paso gigante para la humanidad el poder convertirnos en una especie que ya vive en otros lugares”, aseguró.
La tripulación de Artemis II también ha captado la atención mundial por su diversidad. Entre sus integrantes se encuentran Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen, quienes simbolizan una nueva era inclusiva en la exploración espacial. Durante la misión, Koch expresó una frase que conmovió a muchos: “Hacemos esto por la humanidad, por nuestras familias, por el mundo”.
Burgos concluyó destacando el impacto social de estas iniciativas: “La NASA sabe muy bien que la gente está totalmente receptiva con estos temas… es algo muy interesante lo que está ocurriendo ahora y qué momento para estar vivo”. Su experiencia no solo refleja un logro personal, sino también el creciente papel de América Latina en la divulgación científica global.