La misión Artemis II alista el regreso a la Tierra y amerizaje para hoy
"Podremos empezar a alegrarnos cuando la tripulación esté a salvo" a bordo del buque encargado de recuperarla, señaló el jueves Amit Kshatriya, administrador adjunto de la NASA, durante una rueda de prensa.
Tras un vuelo alrededor de la Luna lleno de momentos intensos y simbólicos, los cuatro astronautas de la misión Artemis II deben volver a atravesar la atmósfera terrestre y amerizar el viernes por la noche frente a las costas de California.
"Podremos empezar a alegrarnos cuando la tripulación esté a salvo" a bordo del buque encargado de recuperarla, señaló el jueves Amit Kshatriya, administrador adjunto de la NASA, durante una rueda de prensa.
Tras aventurarse a más de 406.000 km de la Tierra, más lejos que nadie antes que ellos, la cápsula Orión que transporta a los estadounidenses Christina Koch, Victor Glover y Reid Wiseman y al canadiense Jeremy Hansen debe posarse frente a San Diego hacia las 17H07 hora local (00H07 GMT del sábado).
El amerizaje debe coronar esta misión de diez días que hasta ahora se ha desarrollado con una ejecución perfecta.
Un regreso sano y salvo proporcionaría a la NASA el alivio de haber logrado enviar de nuevo astronautas lejos en el espacio, por primera vez desde el final del programa Apolo en 1972, tras años de retrasos y dudas.
Esta imagen difundida por la NASA muestra al Sol emergiendo por el borde izquierdo de la Luna, poniendo fin a un eclipse solar total de casi una hora el 6 de abril de 2026. Los astronautas de Artemis II concluyeron su sobrevuelo lunar mientras continúan su viaje de regreso a la Tierra este martes, llevando consigo valiosas observaciones celestes, entre ellas cráteres lunares poco conocidos, un eclipse solar y el impacto de meteoritos, fenómenos que los científicos esperan que abran nuevas puertas al conocimiento.
AFP/NASA
Un éxito que exige que el escudo térmico de Orión resista los 2.700 °C generados por el rozamiento con la atmósfera en el momento del regreso.
- "Bola de fuego" -
"Atravesar la atmósfera como una bola de fuego" será una gran experiencia, señalaba el piloto Victor Glover a principios de esta semana, y confesó que desde su selección para la tripulación en 2023 siente aprensión ante ese momento.
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Si esta fase siempre es delicada para los astronautas que regresan de la Estación Espacial Internacional, en esta ocasión las inquietudes se ven reforzadas por el hecho de que se trata del primer vuelo tripulado de Orión y de que se detectó un problema durante una prueba sin tripulantes en 2022.
De regreso a la Tierra, el escudo térmico que protege la nave se había alterado "de una manera inesperada", según un informe técnico.
Planeta Tierra desde el lado oculto de la Luna
Instagram de la NASA
A pesar de esta anomalía, la agencia espacial estadounidense decidió continuar con el mismo escudo, revisando la trayectoria para escoger un ángulo de entrada en la atmósfera más directo y así limitar el rebote que había contribuido a deteriorar el escudo térmico.
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Una decisión que ha generado ríos de tinta y que sigue atormentando a los máximos responsables de la NASA.
"No voy a dejar de pensar en ello hasta que estén en el agua", reconoció recientemente el jefe de la NASA, Jared Isaacman, en una entrevista.
"Es imposible decirles que no persiste ninguna aprensión irracional", admitió el jueves su mano derecha, al tiempo que aseguraba no tener ningún temor racional al respecto.
Insistiendo en las múltiples pruebas, simulaciones y modelizaciones realizadas, los responsables de la NASA aseguran confiar en los cálculos de sus ingenieros y contar con un margen de seguridad suficiente.
- Objetivo 2028 -
Todos contendrán la respiración durante los 13 minutos -seis de ellos sin posibilidad de comunicación con la tripulación- que separan la entrada en la atmósfera de la nave, que alcanzará los 38.000 km/h, y su amerizaje en el Pacífico, después de haber sido frenada por una serie de robustos paracaídas.
Las familias de los astronautas estarán presentes para la ocasión en el centro espacial de la NASA en Houston, que coordina la misión.
Al ser ante todo una misión de prueba, Artemis II debe permitir a la NASA asegurarse de que sus sistemas están listos para posibilitar el regreso de los estadounidenses a la superficie lunar, con el fin de establecer allí una base y preparar futuras misiones hacia Marte.
La NASA ambiciona un primer alunizaje en 2028, es decir, antes del final del mandato de Donald Trump y de la fecha fijada por sus rivales chinos para caminar sobre la Luna en 2030.
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Pero los expertos esperan nuevos retrasos, ya que los alunizadores siguen en desarrollo por parte de las empresas de los multimillonarios Elon Musk y Jeff Bezos.
Mientras tanto, esta primera misión tripulada de un programa que ha costado decenas de miles de millones de dólares y ha sufrido numerosos contratiempos y retrasos buscaba reavivar la pasión espacial de los estadounidenses.
Pero también, esperaba la tripulación, "permitir, aunque fuera por un instante, que el mundo hiciera una pausa", confiaba el comandante Reid Wiseman esta semana.