Para los viajeros y apasionados del turismo gastronómico que visitan Bogotá, la capital colombiana ofrece una parada obligatoria llena de innovación y sabor marino.
El tradicional Grupo La Fragata, respaldado por una trayectoria de 60 años de experiencia culinaria en la preparación de productos de mar, ha presentado dos festivales exclusivos que estarán disponibles para el público exclusivamente hasta el 20 de diciembre. Esta propuesta fusiona la herencia gastronómica de la marca con tendencias globales y técnicas de la cocina peruana y nikkei, adaptadas con identidades únicas en dos de sus sedes insignia.
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Fruto de un riguroso proceso de ingeniería de menú liderado por la tercera generación de la marca, encabezada por la gerente María Teresa Calderón Silva y la chef principal María Clemencia Silva de Calderón, estos festivales capitalizan el auge del ceviche peruano tras ser declarado Patrimonio Inmaterial por la UNESCO y proyectado como una de las principales tendencias globales de consumo.
El ceviche elevado a plato fuerte
La propuesta se enfoca en la alta cocina a través de una carta de 17 platos donde el ceviche deja de ser una tradicional entrada para convertirse en el gran plato principal.
Respondiendo a la búsqueda actual de comidas ligeras, frescas, altas en proteína y libres de ultraprocesados, los ceviches de este festival ofrecen mayor gramaje y acompañamientos estructurados. Entre las preparaciones más destacadas figuran el Santorini, de inspiración griega, y el Costa Limeña, un clásico peruano.
Para garantizar una vivencia sensorial completa a los visitantes, el restaurante promueve la recomendación culinaria del "ritual de la cuchara". Esta técnica permite a los comensales disfrutar de cada bocado integrando de forma homogénea el pescado fresco, las guarniciones y la generosa leche de tigre, evitando que los sabores se pierdan en el fondo del plato.
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Para quienes prefieren un entorno más casual y dinámico durante sus viajes por la ciudad, la sede Fish Market by La Fragata Calle 77 presenta una oferta de más de 30 platos concebidos bajo un formato urbano e ideal para compartir. Entre sus creaciones más disruptivas sobresale el Nami Crunch, una versión sofisticada de la sushi burger que sustituye el pan tradicional por arroz apanado crujiente, equilibrando en su interior pescado, palmito y aguacate.
El recorrido urbano se complementa con el arte del bao —pan de masa suave y esponjosa al vapor preparado con cinco rellenos de mar e interpretaciones vegetarianas— y la modalidad flexible de "un poco de cada maki". Esta última opción permite a los comensales combinar medias porciones entre siete variedades de makis (de cinco bocados cada uno) y cuatro ceviches insignia para degustar al centro de la mesa.
Los comensales pueden interactuar activamente con el restaurante participando en un "quiz de sabor", una evaluación en la que turistas y locales califican la experiencia y definen qué platos del festival se integrarán de manera permanente en la carta oficial.