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Falta de agua golpea al bocadillo y al turismo en Vélez, Santander, al borde de la quiebra

El municipio enfrenta pérdidas millonarias por el desabastecimiento. Son cerca de 30 fábricas de bocadillo las que dependen del agua y han pasado hasta 15 días sin ella.

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Bocadillo veleño
// Bocadillos El Ruiz

La falta de agua en Vélez, Santander, dejó de ser un problema exclusivo de los hogares y se convirtió en una emergencia que amenaza la economía del municipio.

El alcalde Orlando Ariza asegura que las pérdidas ya son millonarias y que más de 2.000 empleos relacionados con la industria del bocadillo están en riesgo si el desabastecimiento continúa.

La administración municipal mantiene un plan de contingencia con cuatro carrotanques para llevar agua a los sectores que más lo necesitan, aunque el mandatario reconoce que esta estrategia no es suficiente para atender toda la demanda.

Estamos llevando agua con cuatro carrotanques, pero no es suficiente”, señaló Ariza, quien además advirtió que la situación está golpeando actividades económicas como el turismo y la producción del tradicional bocadillo veleño.

En Vélez funcionan alrededor de 30 fábricas de bocadillo, una actividad que genera empleos directos e indirectos y que depende del suministro de agua para diferentes etapas del proceso de producción.

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La dimensión del consumo se puede entender con el caso de una de estas fábricas: durante una anterior emergencia de abastecimiento, uno de los productores explicó que su planta necesitaba alrededor de 15.000 litros de agua al día y producía cerca de 50 toneladas de bocadillo al mes.

La cifra corresponde a esa fábrica en particular y no significa que las 30 plantas tengan el mismo consumo. Sin embargo, permite dimensionar por qué una interrupción prolongada del servicio puede afectar directamente la producción.

El agua es necesaria para actividades como el lavado de la guayaba y la generación de vapor en las calderas, además de otras labores propias del proceso industrial.

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El problema ya se refleja en otros sectores. El alcalde aseguró que los hoteles prácticamente están vacíos, porque los visitantes están dejando de llegar ante la falta de agua.

La situación también genera preocupación en la Escuela de Carabineros de la Policía, que recibe visitantes para diferentes actividades y ceremonias, pero que enfrenta dificultades para garantizar el abastecimiento necesario para la permanencia de personas en sus instalaciones.

A esto se suma la necesidad de garantizar agua para servicios esenciales como el hospital, la cárcel y el ancianato.

“Nos preocupa la salud, entre pacientes y visitantes”, señaló el mandatario.

La emergencia tiene además un problema de infraestructura. De acuerdo con el alcalde, la red que conduce agua desde Bolívar hacia Vélez permanece dañada desde hace cerca de dos meses, después de que una creciente súbita destruyera parte de la conexión.

La administración municipal trabaja en soluciones de corto, mediano y largo plazo, mientras mantiene el abastecimiento mediante carrotanques.

El mandatario insistió en que la solución temporal no alcanza para cubrir las necesidades del municipio y que se requieren obras para recuperar el sistema de abastecimiento.

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A la crisis del agua se suma la situación vial de la región. Según Ariza, las dificultades en la vía Bucaramanga-San Gil han obligado a que vehículos de carga pesada utilicen la ruta del Carare, una carretera que presenta un deterioro importante y que también está afectada por una falla geológica.

Esto complica el transporte de productos y aumenta las dificultades logísticas que enfrenta Vélez en medio del desabastecimiento.

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