El panorama del turismo en Colombia está atravesando una transformación profunda, no solo por el incremento de visitantes extranjeros, sino por las nuevas reglas de juego que el Gobierno Nacional busca implementar. El Ministerio de Comercio ha puesto sobre la mesa una propuesta para modificar el Registro Nacional de Turismo (RNT), con el fin de crear una simetría regulatoria entre los hoteles tradicionales y las plataformas digitales como Airbnb.
Nivelando la cancha: nuevas exigencias para anfitriones
El objetivo central de este nuevo decreto es igualar los requisitos legales para todos los prestadores de servicios de alojamiento. Según se detalla en las fuentes, “el objetivo, en últimas, es equipar lo que hoy le piden las autoridades a los hoteles formales con lo que se le puede pedir a las viviendas turísticas”.
Esto significa que cualquier persona que desee rentar su casa o apartamento a través de plataformas digitales deberá cumplir con una serie de normativas técnicas y administrativas que antes eran exclusivas de la hotelería formal. Entre estas se incluyen:
- Certificados de sanidad y control de incendios.
- Normas de buen uso del suelo.
- Cumplimiento de derechos de autor en caso de usar música en las instalaciones.
Desde gremios como Cotelco, la medida es vista con buenos ojos, considerando que esta iniciativa busca que se empiecen a “exigir las mismas reglas para todo el mundo” tras cinco años de discusiones sobre el tema.
Preocupación del sector
La relevancia de esta regulación no es menor si se tiene en cuenta el peso del turismo en la economía actual. Se estima que para 2025, las exportaciones de servicios turísticos podrían alcanzar los 19.970 millones de dólares, convirtiéndose en el principal producto de exportación del país.
Sin embargo, existe una brecha notable: mientras la llegada de extranjeros aumenta, la ocupación hotelera tradicional no ha crecido al mismo ritmo, ya que el flujo se desvía hacia alternativas digitales. Actualmente, Cotelco contabiliza más de 502.000 camas en viviendas turísticas en el país.
Camilo Vargas, presidente de la Asociación Colombiana de Viviendas Turísticas, advirtió en Mañanas Blu que “las 500.000 camas... se traducen en 8 millones de turistas anuales que usan Airbnb en Colombia”.
Riesgos y el impacto en el usuario final
A pesar del respaldo de ciertos sectores, los representantes de las viviendas turísticas alertan sobre las posibles consecuencias negativas de unas exigencias que califican como excesivas. Según Vargas, si el decreto se aprueba tal como está, la oferta de alojamiento podría sufrir un golpe crítico: “Nos atrevemos a decir que podía reducirse entre un 40 45%” la cifra de prestadores formalizados.
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Esta reducción no solo afectaría a los propietarios, sino también a perfiles específicos de viajeros que han dinamizado la economía local, como las familias y los nómadas digitales, quienes prefieren la vivienda turística por sus características particulares. Por ahora, el decreto se encuentra en etapa de comentarios, a la espera de que el Gobierno decida si ajusta las condiciones antes de su publicación definitiva.
Escuche aquí la entrevista: