La Misión Voluntaria Médica y de Salud Pública dio a conocer su primer reporte de situación tras realizar una evaluación en terreno durante los días cuarto, quinto y sexto posteriores al terremoto que afectó la región centro-norte de Venezuela.
El documento recoge observaciones obtenidas en hospitales, instituciones de salud, albergues y reuniones con autoridades sanitarias, con el propósito de establecer las principales necesidades para la respuesta en salud durante la primera semana de la emergencia.
De acuerdo con el informe, el doble sismo del 24 de junio, de magnitudes 7,2 y 7,5, dejó hasta el mediodía del 1 de julio un balance oficial de 2.295 personas fallecidas, 11.267 heridas y 6.461 rescatadas.
La misión indicó que el sistema de salud enfrenta afectaciones por daños en infraestructura, interrupción de servicios y una demanda de atención que supera la capacidad instalada, además de limitaciones estructurales previas relacionadas con personal, tecnología y atención primaria.
El reporte establece ocho prioridades para la respuesta sanitaria. La primera corresponde al fortalecimiento de la atención primaria en salud, debido al aumento de pacientes con enfermedades crónicas cuyos tratamientos fueron interrumpidos, así como personas con lesiones menores y afecciones respiratorias y oculares derivadas del colapso de estructuras. La misión señala la necesidad de instalar puntos de atención cercanos a los albergues y garantizar el suministro de medicamentos.
Entre las prioridades también se encuentra la prevención de epidemias, con especial atención a enfermedades transmitidas por vectores como dengue, zika y chikunguña, además del riesgo de enfermedades inmunoprevenibles. El documento advierte sobre la necesidad de reforzar las campañas de vacunación y asegurar la disponibilidad de biológicos como el toxoide tetánico.
La misión igualmente identifica como ejes de intervención el acceso a agua potable, saneamiento y manejo de residuos sólidos; la atención en salud mental para población afectada, rescatistas y personal sanitario; el fortalecimiento de la medicina forense para la identificación de personas fallecidas y desaparecidas; la implementación de sistemas de información epidemiológica; la protección de niños que quedaron huérfanos o separados de sus familias; y el apoyo al personal de salud, cuya disponibilidad también se ha visto reducida por el impacto del terremoto.
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El informe concluye que, superada la etapa inicial de atención al trauma, la respuesta deberá concentrarse en la recuperación de los servicios esenciales de salud, la vigilancia epidemiológica y el fortalecimiento de la capacidad operativa del sistema sanitario para atender las necesidades de la población afectada.