Seis de cada diez bogotanos aprueban la "justicia por mano propia”
Así lo revela Estudio de Universidad libre, que concluyó que 70% de los capitalinos ya no confía en la justicia
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La Universidad Libre analizó el comportamiento de los ciudadanos de Bogotá con respecto a “la justicia por mano propia” y concluyó que el 64% de los ciudadanos, seis de cada 10, están de acuerdo con esta práctica ante la inoperancia de la justicia, la crisis con la salida rápida de los criminales cuando son menores de edad o no hay pruebas suficientes y la congestión del aparato judicial.
Según la Institución, en los últimos tres años, 300 personas fueron asesinadas por cuenta de linchamientos que recibieron luego de cometer algún crimen y tres de cada diez delincuentes capturados en flagrancia quedan en libertad a pesar de las evidencias.
Vea también: ¡Lo que faltaba: Justicia por mano propia!: editorial de Óscar Montes
El año anterior, los ciudadanos ayudaron a que se capturara a un promedio de 45 criminales cada día para un total de 8.100 personas. Pero el 80% de ese total eran menores de edad por lo que la justicia ordinaria no encontró argumentos para judicializarlos. Un dato preocupante es la cantidad de jóvenes y adolescentes que se dedican al delito en las calles de la ciudad.
Y hay otra cifra preocupante: según el estudio, que fue dirigido por la investigadora Laura Guevara, aunque el año pasado se presentaron 2’647.615 demandas, solo 396 lograron resolverse, una cifra que no alcanza a llegar al 1 por ciento de satisfacción del sistema. Guevara asegura que el 70% de los ciudadanos considera que la justicia es muy lenta, y un 83% tiene una imagen negativa.
Otras cifras de la investigación:
En Colombia hay solo 11 jueces por cada 100.000 habitantes, por lo que en 2017 cada uno tuvo que resolver más de 390.000 casos. El 99% no tuvo sentencia.
Existen solo 5.200 despachos judiciales que no son suficientes para la cantidad de procesos que tiene que resolver el sistema. Procesos que deberían demorarse máximo dos años, se quedan en los despachos cinco o diez años.