"A veces llegan cartas": editorial de Ley del Montes julio 14
Editorial de Óscar Montes en Vive Barranquilla.
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Las relaciones entre el Presidente en ejercicio y su antecesor nunca han sido fáciles. Por lo general quien se va se queja del poco reconocimiento que le hace quien lo sucede y quien llega cree que quien se fue debió hacer mucho más de lo que dice que hizo. Y ambos creen que ningún mandato ha sido o será mejor que el suyo.
Las peleas entre Ernesto Samper y Andrés Pastrana –para hablar sólo de un caso reciente- parecen no tener fin. Se trata de posturas irreconciliables que han llevado la relación de los dos ex mandatarios de las diferencias políticas a la enemistad personal. No existe en la actualidad ninguna posibilidad de reconciliación entre ellos y casi que podría afirmarse que el país se acostumbró a sus constantes enfrentamientos.
Pero al choque de poderes que –pese a su intensidad- aún no se acostumbran los colombianos es al del presidente Juan Manuel Santos con el ex presidente Álvaro Uribe. La más reciente carta, que en tono conciliador y amistoso, envió el primero de ellos al segundo –en la que lo invita a “trabajar juntos” por la “construcción de un nuevo país”- llevó a muchas personas a pensar que la “enemistad política” entre ambos podría llegar a su fin.
La respuesta contundente -y casi inmediata- de Uribe despejó cualquier duda sobre una futura reconciliación entre el ex presidente y quien fuera su ministro de Defensa. “Parecería inútil invitar a un diálogo para notificar lo resuelto”, respondió Uribe al ofrecimiento de Santos.
Y “lo resuelto”, a lo que se refiere Uribe, no es otra cosa que la negociación con las Farc en La Habana, que ha sido una de las grandes diferencias entre los dos. Uribe se refiere en su respuesta a Santos a “procedimientos dañinos” por parte de personas con “notoriedad pública”, quienes –según Uribe- distraen a los colombianos con el juego entre “el insulto y el elogio, entre la acusación temeraria y la declaración magnánima”.
El portazo de Uribe deja poco margen a un futuro acercamiento con Santos. Al parecer, sus posturas son irreconciliables. Pero como la política es dinámica –mucho más en Colombia- todavía muchos santistas y uribistas abrigan esperanzas en que sus jefes fumen la pipa de la paz. Amanecerá y veremos.