Un santandereano, primer sordo en graduarse como contador público en Colombia
Con la ayuda de una intérprete Javier Andrés Bravo Uribe aprobó el programa de contaduría pública de las Unidades Tecnológicas de Santander.
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La voluntad y sacrificio rompen cualquier barrera y los sueños se cumplen. Eso fue lo que demostró Javier Bravo, un joven de 24 años que se convirtió en el primer colombiano sordo en recibir el título de contador público.
Estudió en las Unidades Tecnológicas de Santander y recibió este viernes su grado de manos del rector Omar Lenguerke y el Contador General de la Nación, Pedro Luis Bohórquez.
Sin parar de sonreír, y con la ayuda de la intérprete, Marly Castañeda, expresó durante la ceremonia de grado, con su lenguaje de señas, la felicidad de mostrar que la única limitante es la de no esforzarse por salir adelante.
“Me siento muy feliz por el esfuerzo tan grande que he realizado. Es una muestra que sí se puede. Luché por lograr mi título profesional. Por salir adelante y seguir progresando. Me siento feliz y agradecido con las UTS por apoyarme en este objetivo cumplido y con siempre haberme dado mi intérprete”, le señaló a su profesora.
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El rector Lenguerke destacó el esfuerzo de Javier por cumplir sus metas.
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“Es un ejemplo para toda la familia Uteísta y deja en alto el trabajo formativo que se desarrolla desde la coordinación de Contaduría Pública", dijo.
Por su parte, el Contador General de la Nación, Pedro Luis Bohórquez, indicó que es un honor para el gremio contar con este nuevo graduado, además, quien queda en la historia como la primera persona sorda que alcanza este título.
"Él nos demuestra como vencer las barreras, como salir adelante y, por supuesto, es un honor haber asistido a esta ceremonia histórica en Colombia y haberlo acompañado a él y su familia", destacó Bohórquez.
En la actualidad Javier Bravo hace parte de la nómina de la empresa dedicada a la fabricación de alimentos para animales Italcol S.A., ubicada en Girón.
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“Su nivel de concentración es altísimo y su margen de error mínimo. Cuando lo contratamos, pensamos que íbamos a tener problemas de comunicación, pero Javier lee los labios y le damos guías de su trabajo por medio de la intranet de la empresa. La sorpresa con él es que otros empleados hacen la misma labor en ocho días, él la termina en dos días. Y una vez termina nos comunica, qué más hay que hacer”, dijo el gerente administrativo y financiero de la empresa.
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