A pocos días del inicio del Mundial 2026, una investigación puso bajo la lupa una realidad que amenaza con ir más allá de las tribunas: la relación entre las barras bravas argentinas y las redes del narcotráfico. Juan Manuel Lugones, exdirector de la Agencia de Prevención de la Violencia en Espectáculos Deportivos de la provincia de Buenos Aires, aseguró en Blog Deportivo que muchos integrantes de estas organizaciones financiarán su viaje al torneo gracias a actividades vinculadas con el narcomenudeo y el tráfico de drogas.
Lugones, autor del libro 'Narcobarras al Mundial', explicó que el modelo de financiación de estos grupos cambió con el paso de los años. Según el exfuncionario, antes existía la sospecha de que dirigentes deportivos o sectores políticos ayudaban económicamente a los barras para asistir a las Copas del Mundo, pero ahora la realidad sería diferente: la principal fuente de ingresos de la mayoría de las barras bravas es a través de negocios ilegales.
El exjefe de la PREVIDE señaló que esta transformación representa un riesgo porque las estructuras violentas del fútbol dejaron de depender únicamente de beneficios dentro de los clubes.
“El narcotráfico y el microtráfico han entendido que las estructuras de los barrabravas argentinos son un campo propicio para poner su negocio y potenciarlo”, afirmó Lugones, quien agregó que esta situación ya supera la capacidad de control de los dirigentes deportivos.
Durante la entrevista con Blog Deportivo, el exfuncionario recordó que en el Mundial de Rusia 2018 pudo comprobar la existencia de alianzas entre barras de distintos países. Lugones mencionó una investigación conocida como “el cartel de los barras”, en la que se detectaron vínculos entre integrantes de una barra argentina y sectores relacionados con Atlético Nacional de Medellín, con movimientos de drogas desde Ecuador hacia Argentina.
Además, Lugones advirtió que el poder de estas organizaciones también habría llegado a otros sectores del fútbol, como las divisiones inferiores, la compra y venta de jugadores y las apuestas deportivas. Según explicó, algunos grupos invierten en juveniles y aparecen vinculados a porcentajes de pases de futbolistas mediante terceros, mientras que el control territorial y la violencia podrían convertirse en herramientas para influir en diferentes negocios.
El autor de 'Narcobarras al Mundial' reconoció que denunciar estas estructuras tiene riesgos y recordó que durante sus investigaciones recibió amenazas, incluso contra su familia. Sin embargo, aseguró que decidió continuar visibilizando una problemática que, según él, ya no es solamente deportiva: “excede al fútbol” y representa un llamado de atención para las autoridades antes de la llegada del Mundial 2026.
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