La decisión de la FIFA de suspender la sanción impuesta al delantero estadounidense Folarin Balogun, luego de la llamada del presidente Donald Trump al máximo organismo del fútbol mundial, continúa generando polémica. Para el abogado experto en derecho deportivo, Juan Pablo Caballero, la medida no solo tendrá repercusiones en el Mundial de 2026, sino que podría convertirse en un precedente para cuestionar futuras decisiones disciplinarias.
En entrevista con Mañanas Blu 1030, Caballero aseguró que el principal problema no es únicamente que Balogun pueda disputar el partido frente a Bélgica, sino el impacto jurídico que deja la determinación.
"Ya dejaron una puerta de Pandora abierta para que cuando pongan una tarjeta roja, como lo que sucedió ayer en el caso de México e Inglaterra, la gente pueda impugnar esas decisiones fácilmente. Y si no lo hacen, va a ser un escándalo aún mayor", afirmó.
El jurista explicó que Bélgica ya inició acciones legales y acudió al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) para controvertir la decisión del Comité Disciplinario de la FIFA. Según indicó, aunque es poco probable que el delantero estadounidense quede por fuera del partido de este viernes, el caso seguirá su curso en las instancias deportivas internacionales.
"Bélgica no se va a quedar con los brazos cruzados. Ya inició acciones judiciales y está viendo qué va a hacer en el futuro. Muy probablemente no va a pasar nada el día de hoy, pero sí hay todos los fundamentos para continuar con un trámite y analizar si lo que se está haciendo está bien o si esto va a seguir sucediendo en el futuro", sostuvo.
Caballero explicó que la FIFA sustentó su decisión en el artículo 27 del Código Disciplinario, modificado en mayo de este año, el cual permite suspender de manera total o parcial la aplicación de una sanción durante un período de prueba. Sin embargo, advirtió que esa interpretación podría extenderse a otros tipos de castigos.
"No solamente aplica a tarjetas rojas, porque el artículo 27 habla de la suspensión de medidas disciplinarias. Si suspenden una tribuna por cantos racistas o cualquier otra sanción disciplinaria, también podría llegar a pedirse la suspensión de esa medida", explicó.
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El especialista consideró que el mayor riesgo es la pérdida de uniformidad en la aplicación del reglamento, pues otros equipos podrían exigir el mismo tratamiento en casos similares. "Parecería ilógico que un jugador de otra selección no pueda jugar el siguiente partido cuando la situación es la misma. Dejaron abierto el tema para que se puedan impugnar esas decisiones fácilmente", insistió.
Aunque evitó pronunciarse directamente sobre una posible injerencia política en la decisión de la FIFA, Caballero reconoció que el debate apenas comienza y que este episodio marcará un antes y un después en la interpretación de las normas disciplinarias. "Este Mundial es el que más temas legales va a tener y no me equivoqué", concluyó.
Escuche la entrevista completa aquí:
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