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Video: Santiago Arias asistió, pero no le alcanzó al Atlético de Madrid que cayó 2-1 ante Feyenoord

El colombiano ingresó al minuto 58 del encuentro por el argentino De Paul, en un partido donde el Atlético aún no encuentra rumbo fijo.

Santiago Arias Foto AFP.jpg
Santiago Arias
Foto: AFP

A una semana de entrar en la competición, el Atlético de Madrid aún busca reencontrarse, superado por el Feyenoord por físico y por un gol en el último minuto (2-1), sin la firmeza que acostumbra atrás y, sobre todo, sin la pegada en ataque que lo hizo campeón de la Liga, mientras se pone a punto Luis Suárez, su goleador más certero, y mantiene su racha Ángel Correa.

Cuando ya sentía suyo el empate, por la aparición definitiva del '10' argentino, goleador en el 1-1 en el 83, un contragolpe fue culminado por Naoufal Bannis al borde del final, con el Atlético en inferioridad numérica por la expulsión de Yannick Carrasco desde 50 minutos antes, lo frustró con una derrota que ya no se esperaba.

La contundencia resuena siempre en el discurso de Diego Simeone (visiblemente indignado cuando terminó el partido con el árbitro Denis Highler, al que se dirigió en cuanto pitó al final, al que señaló varias veces y al que reprendió unos segundos) y de su equipo como el elemento más crucial de todos, en la defensa y en el ataque, como la mejor seña de identidad del grupo que ganó la Liga la temporada pasada, personificada de forma diferencial y decisiva en Luis Suárez, cuya efectividad es incontestable.

No dispone aún de su '9'. Y lo nota. Porque, aunque luego surgiera el 1-1 de Correa y más allá de su inferioridad numérica desde el minuto 41, por la expulsión de Yannick Carrasco con roja directa, cuando se revolvió en el suelo de mala manera con Malacia, el conjunto madrileño falló en las áreas, pero sobre todo en la rival, donde perdonó en el primer tiempo lo que hace poco era gol.

La secuencia de ocasiones del primer cuarto de hora lo evidenció, con unos cuantos cabezazos, con un serial de saques de esquina, con un par de pases fantásticos de Rodrigo De Paul y con una actividad constante en torno a la portería de Bijlow que se quedó en nada, de la que se rehizo el Feyenoord de pronto, por demérito del Atlético.

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No se entiende de otra forma, por más que la jugada ensayada desde la esquina del conjunto neerlandés fue precisa y concluyente, el 1-0 en contra del minuto 18 de su adversario, que se benefició de una permisividad impensable del Atlético cuando esté en competición para enlazar una decena de toques, tres decisivos en el área, que desembocaron en el cómodo remate raso de Linssen, que batió a Oblak.

Cierto que no dispuso de Savic, su mejor defensa de la pasada temporada, que ya ultima su recuperación de una lesión y que estará listo para Vigo, pero también que sobre el campo había otros dos centrales titulares (Mario Hermoso y José María Giménez, además de Nehuén Pérez) y que todo lo originó un córner en corto del que ni se enteró el bloque hoy de azul, desbordado sin intuirlo de tal forma.

No era ya el Atlético mandón del principio. Ni se parecía. Pero es mucho mejor que el Feyenoord, incluso con la diferencia de recorrido físico entre uno y otro equipo -el Feyenoord ya ha empezado a competir en la nueva 'Conference League-, pero entonces le faltó la pegada de Luis Suárez. No la tiene Lemar, al que se le cruzó Biljow dos veces, ni Giménez, que cabeceó contra el larguero.

Entre la última oportunidad del internacional francés, uno de los cuatro reemplazados al intermedio, junto a Koke, Marcos Llorente (ambos ante su primer encuentro de esta pretemporada) y Nehuén Pérez (el central argentino tiene su futuro en el aire), y las dos anteriores ocasiones se expulsó Carrasco: roja en el minuto 41.

Y ahí, ya por debajo en el físico, por detrás en el marcador, en inferioridad numérica, por mucha readaptación del equipo que hizo Diego Simeone desde el banquillo, el partido ya fue muy distinto, mientras se sucedieron los cambios en el segundo acto, entre ellos Ángel Correa, cuya irrupción en esta pretemporada fue concluyente.

Replegado el conjunto madrileño, a la espera de algún contragolpe, alguna jugada a balón parado, alguna circunstancia que lo hiciera capaz de disponer de una ocasión, él tuvo la suya, instantes después de una de Sergio Camello, y no falló: aprovechó un rechace, se perfiló y sumó el 1-1 con la derecha, como un pase a gol con el que el Atlético apuntó a un empate que no fue tal después, con el 2-1 de Bannis, al borde del final, sin margen de respuesta.

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