El sector floricultor colombiano se encuentra en estado de alerta máxima tras la decisión de Estados Unidos de incrementar el arancel a las flores nacionales, elevándolo del 10% al 12,5%. Esta medida pone en jaque al principal mercado del sector, ya que, según Laura Valdivieso, presidenta de Asocolflores, las ventas a territorio estadounidense representan el 80% de las exportaciones totales de flores del país
"Nosotros exportamos más o menos cerca de 2.000 millones de dólares anuales a Estados Unidos, que representan el 80% de nuestras exportaciones totales al mundo
La magnitud del golpe financiero es considerable. Si uno coge esos 2,000 millones y le pone un arancel de 12.5, pues son más o menos 250 millones de dólar anuales por concepto de este arancel”, advirtió la dirigente gremial en Mañanas Blu con Camila Zuluaga.
Además, las flores son el producto más golpeado por esta política comercial, representando el 33% de todos los productos colombianos afectados por la medida.
Para los floricultores, el arancel es el último eslabón de una cadena de sobrecostos. Valdivieso detalló que el sector enfrenta una revaluación del peso del 26% en el último año y medio, lo que reduce drásticamente sus ingresos.
A esto se suma el impacto de la reforma laboral, que ha generado un aumento del 35% en los costos laborales.
“Tenemos una confluencia de factores que están presionando y afectando la competitividad del sector: el aumento de costos, la reducción de ingresos por vía de la revaluación y ahora un cambio de reglas de juego”, sentenció Valdivieso.
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Cabe recordar que el sector genera 240.000 empleos en Colombia y que la mano de obra representa el 60% de su estructura de costos.
Expectativas ante el cambio de Gobierno
Con la posesión del nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella en el horizonte, el sector espera una acción diplomática y legislativa inmediata para revertir la situación.
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“Confío en que el nuevo gobierno adopte las medidas necesarias muy rápidamente apenas tome posesión para lograr unir a Colombia en la situación anterior, que es un arancel del 10%”, concluyó Valdivieso.
La solución definitiva, según la experta, requiere que Colombia implemente una normativa que prohíba formalmente las importaciones asociadas al trabajo forzoso para recuperar la competitividad frente a otros competidores globales.
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