Por qué unas marcas de moda despegan en Colombia y otras no
La moda en Colombia crece, pero no todas las marcas despegan: los ecosistemas colaborativos, la estrategia y la profesionalización marcan la diferencia.
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El negocio de la moda en Colombia vive uno de sus momentos más dinámicos. De acuerdo con cifras de Inexmoda, el consumo interno alcanzó los $765 billones hasta septiembre de 2025, lo que ha impulsado tanto a grandes firmas como a emprendimientos locales.
Sin embargo, no todas las marcas logran consolidarse en un mercado cada vez más competitivo. La diferencia, según expertos, está menos en el diseño y más en la capacidad de construir modelos sostenibles, conectarse con audiencias y escalar operaciones.
Uno de los factores que hoy marca la pauta es la aparición de ecosistemas colaborativos que reúnen marcas, emprendedores y plataformas comerciales bajo una misma lógica de crecimiento conjunto. Estos espacios no solo facilitan el acceso a nuevos públicos, sino que ayudan a profesionalizar procesos, fortalecer identidades y proyectar propuestas creativas en escenarios más amplios.
Un ejemplo de este enfoque es SBQ, un ecosistema fundado en 2011 por los hermanos Sebastián y Santiago Barrientos, que actualmente impulsa a más de 300 marcas nacionales e internacionales. Su modelo combina curaduría, acompañamiento estratégico y presencia en puntos de venta físicos y digitales en distintas regiones del país. Según datos de Inexmoda, las empresas que logran ingresar a retailers pueden registrar incrementos en ventas de hasta 8 % frente al promedio del sector.
Sebastián Barrientos explica que el éxito no depende solo del producto. “Acompañamos a cada marca en la comprensión del mercado, la construcción de su identidad y la planeación de su operación. Evaluamos su nivel de madurez, su capacidad productiva y su potencial de innovación para diseñar rutas de crecimiento personalizadas”, asegura.
Este enfoque ha permitido fortalecer marcas colombianas como Monastery, Clemont, Undergold, True y Y/OUT, además de posicionar en el país firmas globales de perfumería, gafas y moda premium como Prada, Versace, Dolce & Gabbana, Cartier y Ray-Ban. El resultado ha sido un portafolio diverso, alineado con las nuevas dinámicas del consumidor, que hoy exige propósito, calidad y coherencia de marca.
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Pero más allá de los nombres propios, el caso ilustra una tendencia clara: las marcas que despegan son aquellas que entienden la moda como un negocio integral, que combina creatividad con estrategia, datos y alianzas. Las que se quedan atrás, en cambio, suelen enfrentar dificultades para escalar su producción, diferenciarse en un mercado saturado o sostener operaciones en el tiempo.
De cara a 2026, iniciativas como SBQ proyectan nuevas aperturas en Colombia y expansión internacional, con el objetivo de posicionar al país como un actor relevante en el segmento premium en América Latina. En un sector donde la competencia es global, la clave para despegar parece estar menos en seguir tendencias y más en construir ecosistemas que potencien el talento local y conecten la moda colombiana con el mundo.