La reducción de la jornada laboral a 42 horas semanales ya dejó de ser una novedad para las empresas colombianas. Desde el pasado 15 de julio está plenamente vigente y, después de varias semanas de aplicación, el reto ahora está en verificar que los cambios hayan sido trasladados correctamente a la nómina.
El ajuste no consiste únicamente en trabajar dos horas menos a la semana. Al reducirse el número de horas mensuales utilizadas para calcular la jornada, también cambia el valor de la hora ordinaria y, con ella, el de las horas extra y algunos recargos.
Según un análisis sobre la aplicación de las nuevas reglas laborales realizado por Bitákora, software especializado en nómina, tomando como referencia el salario mínimo de 2026, de $1.750.905, el valor de la hora ordinaria pasó de aproximadamente $7.959 a $8.338. Una hora extra diurna ronda ahora los $10.422, mientras una hora extra nocturna se acerca a los $14.591.
Así lo resume la tabla presentada en el análisis de la compañía colombiana:
El problema es liquidar bien la jornada laboral
A lo anterior se le suma otro cambio de la reforma laboral, el que las empresas ya no requieren autorización previa del Ministerio del Trabajo para asignar horas extra, pero sí deben conservar un registro detallado de las horas suplementarias, incluyendo el trabajador, el tipo de hora y el pago correspondiente.
Para Yahir González, consultor de nómina de Bitákora, el impacto puede pasar desapercibido cuando todavía existen procesos manuales.
“Es un cambio que parece simple en el papel, pero en operación genera ajustes importantes. Si una empresa tiene 50 colaboradores y no recalcula correctamente, pueden llegar a tener diferencias de pago de millones de pesos en una sola nómina”, explicó.
Publicidad
Las mayores dificultades aparecen cuando el registro de asistencia, las horas trabajadas y la liquidación de nómina permanecen en sistemas separados. Una planilla en Excel, por ejemplo, puede registrar correctamente la entrada y salida de un empleado, pero eso no garantiza que el nuevo valor de la hora o el recargo correspondiente haya sido aplicado en la nómina.
¿Qué deberían revisar trabajadores y empresas?
Después del primer mes completo bajo la jornada de 42 horas, una revisión básica debería comprobar que el valor de la hora ordinaria haya sido actualizado, que las horas extra estén clasificadas correctamente como diurnas o nocturnas y que los recargos dominicales y festivos correspondan a los porcentajes vigentes.
En el caso de las empresas, también es importante que exista trazabilidad entre la hora registrada por el trabajador y la que finalmente aparece liquidada. Ahí entra el control de asistencia, que permite registrar las entradas, salidas y jornadas especiales para luego contrastarlas con las horas que llegan a nómina.
Publicidad
Algunas plataformas están integrando ese registro directamente con la liquidación. Bitákora, por ejemplo, permite conectar marcaciones desde aplicación o sistemas biométricos para identificar diferencias antes de procesar el pago, según explicó en su informe.
Al final, lo más importante después de varias semanas de vigencia de la reducción de jornada es que se compruebe que cada hora trabajada esté siendo registrada y pagada con las nuevas reglas