Analista: "Díaz-Canel es solo una imagen; poder en Cuba lo tienen Raúl Castro y los militares"
A pesar de las declaraciones que sugieren que "los días de Cuba están contados", Arcos advierte que no se esperan noticias espectaculares en el corto plazo debido a que la administración estadounidense prioriza actualmente el conflicto con Irán, un actor de mayor peso y poder que la isla caribeña.
En un escenario global marcado por múltiples focos de tensión, la situación de Cuba vuelve al centro del debate político internacional. Sebastián Arcos, experto del Instituto Cubano de Investigación, analizó en Mañanas Blu las perspectivas de cambio en la isla y la compleja red de intereses que vinculan a La Habana con potencias como Rusia, China e Irán.
Según Arcos, aunque la atención inmediata del gobierno de Donald Trump ha estado concentrada en el Medio Oriente, existe una hoja de ruta clara en la que Cuba recuperará el protagonismo una vez se estabilicen otros frentes.
Sin embargo, el analista subraya que una vez que disminuya la tensión en el Medio Oriente, el foco de presión se desplazará hacia el régimen cubano. Este movimiento se produce en un contexto donde Venezuela ya transita un camino, aunque lento, hacia la democratización, tras años de haber servido como principal soporte financiero de Cuba.
El mito del poder de Díaz-Canel
Uno de los puntos más críticos señalados por Arcos es la percepción errónea del liderazgo en la isla. El experto sostiene que la figura de Miguel Díaz-Canel no representa el poder real, sino que es simplemente una "imagen civil" diseñada para presentar un gobierno sin el apellido Castro al frente.
Diaz Canel y Donald Trump
Foto: AFP
En la práctica, el control efectivo sigue bajo el mando del general Raúl Castro y las fuerzas armadas, quienes no solo poseen el poder militar, sino que también controlan los activos financieros del país.
A diferencia de Venezuela, donde el interés por el petróleo responde a una movida geoestratégica para influir en los mercados globales y debilitar la economía militar de Rusia, el interés de Estados Unidos en Cuba no es económico. Dado que Cuba carece de recursos naturales significativos, el objetivo de Trump sería eliminar lo que Washington considera una "puerta de entrada" para enemigos estratégicos como Rusia, China e Irán en el hemisferio occidental. Para la administración estadounidense, el cambio de régimen en la isla es una cuestión de estabilidad regional y seguridad nacional.