En diálogo con Mañanas Blu, el coronel retirado de la infantería de los Estados Unidos e investigador, Alex Crowther, ofreció un diagnóstico sombrío sobre la situación militar en Irán y las tensiones internas que sacuden el Pentágono.
Según el experto, la actual administración enfrenta una peligrosa desconexión entre los objetivos políticos y la realidad operativa en el terreno, lo que ha generado fricciones sin precedentes entre los líderes civiles y los mandos uniformados.
Fricciones en el alto mando y lealtad institucional
Uno de los puntos más críticos señalados por Crowther es la reciente inestabilidad en los estamentos militares, ejemplificada por la decisión del secretario de Defensa, Pete Hegseth, de remover a figuras como Randy George. Para el coronel, esto responde a una percepción de falta de lealtad hacia la nueva administración, lo que incrementa la fricción entre los uniformados y los líderes civiles.
Crowther enfatiza que los militares exigen blancos y objetivos estratégicos claros, algo que hasta ahora no ha sido proporcionado por el gobierno.
A pesar de estos choques, Crowther confía en que las fuerzas armadas no serán desmanteladas institucionalmente, ya que poseen una infraestructura cultural y un código legal (el Código Uniforme de Justicia Militar) que garantiza su profesionalismo. "Hay un código de lealtad a la Constitución, no al presidente", afirmó, sugiriendo que la cultura de subordinación al poder civil resistirá las interferencias políticas.
El error de cálculo: Ideología frente a transacción
El coronel Crowther sostiene que el presidente Trump cometió un error fundamental al abordar el conflicto con Irán bajo la misma premisa que la operación contra Maduro en Venezuela. Mientras que en Venezuela se esperaba una rendición rápida basada en transacciones, en Irán los líderes teócratas están motivados por una ideología chiita profunda, lo que hace que no cedan ante presiones económicas o amenazas de eliminación individual.
Además, el experto destacó la insuficiencia de recursos. Mientras que para la invasión de Irak en 2003 se utilizaron cerca de 600,000 personas, en Irán —un país geográficamente más grande— solo se han desplegado entre 12,000 y 13,000 efectivos.
Esta falta de recursos y de un plan claro ha llevado a los militares a cuestionar la viabilidad de las operaciones actuales.
Un conflicto sin estrategia y la tensión con Europa
Para Crowther, el mayor problema es que el presidente Trump no tiene una estrategia definida, sino únicamente blancos estratégicos aislados. Esta improvisación se refleja en los mensajes contradictorios sobre treguas y amenazas de ataque, mientras Irán mantiene el control del Estrecho de Ormuz.
En este escenario, los iraníes consideran que están ganando la guerra porque han logrado sobrevivir y continúan afectando la economía global mediante el uso de minas y fuego en rutas marítimas clave.
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