Hombre denuncia que agresión de sus vecinos por su mascota lo dejó cuadripléjico
Roberto asegura que escuchó a la mujer gritarle a su esposo: “¿ya lo mataste o qué o ya lo matamos?”.
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Una discusión por una mascota terminó en un caso que, 13 años después, sigue generando cuestionamientos sobre la actuación de las autoridades en Playa del Carmen, en México. Roberto quedó con cuadriplejia tras un ataque ocurrido el 20 de enero de 2013, luego de reclamarle a una vecina porque sus perros ingresaron sin correa a su vivienda y orinaron en el interior.
Según el relato del afectado en Pepe y Chema Podcast, los hechos ocurrieron hacia las 8:00 de la mañana, cuando decidió confrontar a María Fernanda, residente de la casa 29 del mismo conjunto residencial, por el incumplimiento de las normas de convivencia.
Roberto había sido administrador del condominio durante cuatro años y asegura que el trato con la mujer y su familia era únicamente cordial y “diplomático”. Sin embargo, tras el reclamo, la situación escaló cuando ella alertó a su esposo, Rodrigo Galán, quien ingresó a la propiedad armado con un dispositivo de descargas eléctricas tipo taser.
De acuerdo con la víctima, fue inmovilizado con una descarga en el pecho y, una vez en el suelo, recibió múltiples golpes. En medio de la agresión, Roberto asegura que escuchó a la mujer gritarle a su esposo: “¿ya lo mataste o qué o ya lo matamos?”. Un golpe en la nuca le provocó fracturas en las vértebras cervicales C3 y C4, generándole una lesión medular irreversible que lo dejó sin movilidad en brazos y piernas.
El proceso judicial, según denuncia la familia, ha estado marcado por irregularidades. La Fiscalía local informó en su momento que el video de seguridad que registraba el ataque, y que había sido entregado como prueba, se había “perdido” dentro de sus instalaciones. Además, el caso fue tipificado inicialmente como lesiones calificadas y no como intento de homicidio, lo que permitió que los señalados enfrentaran el proceso en libertad.
Aunque hace un año y medio se emitió una sentencia que condena a Rodrigo Galán a 10 años y un mes de prisión, además del pago por reparación del daño, el hombre continúa en libertad mientras se resuelven recursos de amparo interpuestos por su defensa.
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Desde Ciudad de México, donde reside actualmente, Roberto enfrenta los altos costos médicos derivados de su condición, a la espera de que el fallo judicial quede en firme.