Tras permanecer detenida por más de un año, Rocío San Miguel, directora de la ONG Justicia y Proceso y figura emblemática de la defensa de los derechos humanos en Venezuela, ha sido liberada. La noticia, confirmada por su abogada Teresly Malavé, fue recibida con sorpresa por su equipo legal, quienes esperaban gestos similares en diciembre para aliviar la presión política en el país.
San Miguel, quien posee doble nacionalidad (venezolana y española), fue liberada junto a otros cuatro ciudadanos españoles en un proceso que culminó con su traslado inmediato a España para atender su salud mermada.
El hermetismo del SEBIN y el calvario de las cárceles
Durante casi dos años, San Miguel permaneció aislada de forma absoluta en el SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional). Su abogada denunció que nunca se les permitió designar una defensa formal ante el tribunal, por lo que tuvieron que trabajar bajo un perfil muy bajo y mediante organismos internacionales.
El relato de Malavé revela las condiciones inhumanas en los centros de detención como el Rodeo I, descrito como un lugar "espantoso" donde los funcionarios operan enmascarados y bajo seudónimos. Incluso en las entrevistas legales, tanto abogados como detenidos son obligados a usar máscaras que solo dejan ver ojos y boca, custodiados por personal armado tras un vidrio, lo que imposibilita saber con quién se está hablando realmente.
¿Justicia o decisiones políticas?
Un punto crítico resaltado en la entrevista es que la libertad de los presos políticos en Venezuela no parece depender de los tribunales, sino de órdenes directas del gobierno. Malavé enfatizó que "la llave de los calabozos la tiene el gobierno" y que los jueces a menudo se limitan a formalizar decisiones políticas ya tomadas.
Actualmente, las organizaciones de derechos humanos contabilizan más de 100 presos políticos, aunque tras los recientes anuncios de liberación, la cifra de solicitudes para evaluar nuevos casos ha aumentado significativamente. Sin embargo, el proceso de liberación ha sido desordenado; mientras algunos reciben boletas de excarcelación, otros son entregados a sus familias en la calle sin documentación legal clara.
Libertad condicionada y el futuro familiar
A pesar de que Rocío San Miguel ya se encuentra en España para reencontrarse con su familia y recibir atención médica, su libertad ha sido calificada como una “libertad a medias”. Su entorno familiar en Venezuela continúa bajo procesos judiciales vigentes, con medidas que les prohíben declarar ante los medios de comunicación. La defensa aún debe verificar si la salida de San Miguel constituye un destierro obligatorio o si existen condiciones legales específicas impuestas por el tribunal, el cual no había despachado información oficial al momento de la entrevista.
Físicamente, San Miguel se encuentra afectada por el cautiverio, pero emocionalmente mantiene el temple que la caracteriza, aunque sigue en estado de "shock" por la rapidez de los eventos.
Escuche aquí la entrevista: