Venezuela, pese a contar con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, atraviesa uno de los niveles de producción más bajos de su historia reciente. Así lo explicó Gilberto Morillo, consultor ambiental y energético en Mañanas Blu 10:30, quien atribuyó la caída —de más de tres millones de barriles diarios a cerca de un millón— a decisiones políticas, falta de inversión y conflictos legales con empresas internacionales.
“Venezuela llegó a ser el primer exportador mundial en los años sesenta. Para 1970 producía cifras récord, pero tras la estatización de 1976 los pozos comenzaron a declinar y no hubo inversión suficiente para sostener la producción”, señaló Morillo. El experto recordó que, aunque la nacionalización fue compensada y no generó reclamos, el problema se profundizó décadas después.
El quiebre del modelo petrolero en 2007
Según Morillo, el punto de inflexión ocurrió en 2007, cuando el gobierno de Hugo Chávez modificó las asociaciones con empresas privadas. “Se les impuso a los socios pasar de una participación equilibrada a que el Estado tuviera el 60%. Algunas aceptaron, pero otras demandaron”, explicó. Entre las compañías que acudieron a tribunales internacionales están ExxonMobil y ConocoPhillips.
“El Estado venezolano perdió muchos de esos juicios y hoy se deben sumas millonarias, hablamos de unos 8 mil millones de dólares”, afirmó el consultor, quien advirtió que estos fallos ponen en riesgo activos estratégicos como refinerías en el exterior.
¿Por qué Estados Unidos sigue interesado en el crudo venezolano?
Morillo descartó que el interés estadounidense sea contradictorio con su autosuficiencia energética. “Estados Unidos consume unos 20 millones de barriles diarios y, aunque produce 13 millones, sigue necesitando importar”, explicó. Agregó que el crudo venezolano, mayoritariamente pesado, es atractivo porque “es más barato y las refinerías del Golfo de México fueron adaptadas durante años para procesarlo”.
“El petróleo venezolano está cerca, no implica conflictos geopolíticos complejos y sigue siendo un buen negocio para los refinadores estadounidenses”, puntualizó.
Sobre una posible desviación forzada de exportaciones, Morillo fue cauteloso. “Es una incógnita. Hoy esos barriles se venden y generan ingresos vitales para la economía venezolana, que enfrenta escasez de divisas y riesgo inflacionario”, advirtió.
Finalmente, subrayó que el país sigue dependiendo del petróleo más que nunca: “Si se afecta esa fuente de ingresos, la situación económica puede empeorar considerablemente”.
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