El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que podría destruir las plantas eléctricas de Irán si el país no reabre el estrecho de Ormuz antes del plazo fijado para este martes.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó un duro mensaje contra Irán y advirtió que el conflicto podría alcanzar un punto crítico en las próximas horas.
En una publicación en su red social Truth Social, el mandatario afirmó: “Toda una civilización morirá esta noche, para no volver jamás. No quiero que eso suceda, pero probablemente ocurrirá”. En el mismo mensaje aseguró que, con un eventual cambio de régimen, podría abrirse una nueva etapa para el país persa.
El ultimátum ocurre mientras Washington exige que Teherán reabra el estratégico Estrecho de Ormuz. Trump dio plazo hasta las 20:00 horas del martes 7 en Washington (00:00 GMT del miércoles) y advirtió que, de no cumplirse la exigencia, desatará “el infierno” contra Irán.
La amenaza contempla la destrucción de plantas energéticas, lo que ha generado preocupación entre la población. Tras 39 días de bombardeos en el marco de la guerra que involucra a Estados Unidos e Israel contra Irán, muchos habitantes de Teherán temen que un ataque a la infraestructura eléctrica deje al país sin servicios básicos.
“Si de verdad atacan todas las centrales, la vida va a ser imposible”, dijo Marjan, una ama de casa de 40 años, quien teme que la falta de electricidad afecte el acceso al agua, las comunicaciones y el funcionamiento de los edificios.
Otra residente, Farnaz, de 62 años, aseguró que la situación genera un miedo distinto al vivido en otras crisis. “Hoy sin electricidad no se puede hacer nada. Solo quiero tranquilidad, que mis hijos y nietos puedan vivir en paz”, afirmó.
Mientras el plazo se acerca, diplomáticos de Estados Unidos, Irán y mediadores regionales trabajan contrarreloj para alcanzar un posible alto el fuego de 45 días. Según el medio Axios, las conversaciones se desarrollan a través de mediadores de Pakistán, Egipto y Turquía, y mediante intercambios entre el enviado estadounidense Steve Witkoff y el canciller iraní Abás Araqchí.
En las calles de Teherán, la esperanza de un acuerdo convive con el temor de que el conflicto escale en una de las horas más decisivas de la guerra.