Un niño fue asesinado por su entrenador de fútbol en Uruguay
El niño, de 10 años, y su asesino aparecieron muertos en el sotobosque de Villa Serrana.
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Un terrible asesinato de un menor de edad en Uruguay tiene consternadas a autoridades y habitantes del sector.
El asesino de Felipe, nombre del menor, fue su entrenador de fútbol, Fernando Sierra, quien apareció muerto abrazado al menor, sin calzado y con un arma de calibre 22.
El crimen ocurrió cuando Sierra le disparó al menor y tiempo después se quitó la vida, de acuerdo al informe de Eduardo Martínez, jefe de Policía de Lavalleja.
Los peritajes del homicidio revelan que el hecho sucedió entre la noche del 20 de abril y la madrugada del viernes 21 de abril; por tal razón mencionan que el asesinato fue premeditado y se dio debido a que el entrenador se enteró por boca de la madre del niño que no podía tener más contacto con Felipe.
El informe de la autopsia, a cargo del médico forense Sergio Mozzo, arrojó que en el cuerpo del menor se encontraron pastillas tranquilizantes, que son estimulantes suaves y se adquieren sin necesidad de prescripción médica.
En la escena del crimen se encontraron tres paquetes de pastillas, uno de ellos estaba en el bolsillo del menor al cual le faltaban siete comprimidos y los otros dos paquetes estaban totalmente sellados. Hechos que deducen que el niño habría sido sedado antes de morir.
En el informe del médico forense presentado a la justicia señala que en el cuerpo del menor no se encontraban signos de lucha o violencia antes de la muerte; solamente tenía un hematoma en la cabeza que había sido producto del arma al dispararse.
El homicidio conmovió a los residentes de la ciudad de San Fernando de Maldonado, en donde la intendencia de este lugar se declaró en duelo y elevaron las banderas hasta media asta.
Felipe Romero se encontraba jugando un campeonato de baby fútbol, pero por razones de respeto en los demás lugares que es jugado este torneo las demás fechas fueron suspendidas.
El recorrido del final de la vida de Felipe
La madre de Felipe Romero, Alexandra, había arreglado una cita con el entrenador de su hijo en la cancha del Club Defensor; en la que le expresó que no podía pasar más tiempo a solas con el menor.
Sierra le respondió que “si no puedo ver más a Felipe me mató”, de acuerdo a la versión de la madre.
Cabe mencionar que el entrenador Sierra vivía en La Barra, en donde planeó como podía realizar el crimen y los elementos que iba a necesitar para acabar con su vida y con la del menor; para ello necesitó el alquiler de un automóvil por 20 días y tres pastillas de tranquilizantes.
Fernando Sierra salió de su casa el jueves 20 de abril a las 3:00 de la tarde en el automóvil que había alquilado, se dirigió a una farmacia a comprar los paquetes de tranquilizantes, recargó el combustible del automóvil en la bomba Ancap y fue a recoger al menor a la Escuela N°2 de Maldonado, tiempo antes de la hora normal de la salida.
El entrenador arrojó su celular por la ventana del automóvil y siguió la ruta hacia el oeste para continuar por la Ruta 8 hacia Villa Serrana; en donde dejó el carro parqueado y comenzó a andar con el menor.
Las acciones de las autoridades para encontrar a Felipe comenzaron a partir del mediodía del viernes 21 de abril de 2017 y llegaron hasta “La Olla” en donde apareció al vehículo y a 300 metros el cuerpo del menor junto con el de su entrenador.
Las cartas del menor
El entrenador Sierra tenía varios dibujos en su carta realizados por Felipe y un libro en el que le decía “como ser un buen padre.”
Un familiar de Felipe comentó que el menor y su entrenador eran muy unidos, debido a que la mayor parte del tiempo se la pasaban juntos porque su madre tenía que trabajar, incluso en las fechas navideñas Sierra estaba con Felipe.
En varias cartas dirigidas a su asesino, Felipe había escrito “papá no me faltes nunca”, “papá te quiero” y “feliz día del padre”.
La familia del menor y del asesino no se explican la reacción de Fernando, debido a que el entrenador no tenía antecedentes penales, ni armas de fuego.