Hace algunas semanas se reveló un supuesto intento de suicidio por parte de Zulma Guzmán Castro en Londres, una historia que hoy empieza a desmoronarse. Nuevos detalles conocidos por autoridades internacionales apuntan a que la empresaria no tenía la intención de quitarse la vida, sino de evadir a la justicia.
Esta información da un giro a uno de los casos más sensibles de los últimos meses, relacionado con el envenenamiento de dos niñas en Bogotá.
Zulma Guzmán se lanzó al Támesis para evadir a la justicia
Según información obtenida por la Interpol y divulgada por la periodista María Elvira Arango, Guzmán se habría arrojado al río Támesis como una reacción desesperada al enterarse de que era requerida por la justicia colombiana. El hecho ocurrió cuando agentes británicos ya le seguían los pasos en Londres.
Lejos de tratarse de un acto suicida, las autoridades interpretaron la acción como una maniobra para escapar. Esta hipótesis se refuerza con el testimonio del comandante James Anthony, citado por el medio inglés The Chiswick Calendar, donde se afirma que la mujer mostró una resistencia física y psicológica inusual durante el rescate.
Tras ser atendida en un hospital y recibir el alta médica, Zulma Guzmán debía presentarse días después para la notificación formal de su proceso de extradición. Sin embargo, regresó a su residencia y adquirió tiquetes con destino a Brasil, plan que fue frustrado gracias a una alerta internacional de la Interpol que permitió su captura definitiva.
Este comportamiento, de acuerdo con fuentes judiciales, refuerza la tesis de premeditación y conciencia de culpabilidad que rodea a la principal sospechosa del doble homicidio de dos menores de edad.
Pruebas complican su situación judicial
La Fiscalía colombiana analiza ahora nuevos elementos que podrían ser determinantes en el proceso:
- Un dispositivo GPS que Guzmán habría intentado instalar de forma ilegal en el vehículo de Juan de Bedout, padre de una de las víctimas.
- La tarjeta SIM del localizador, actualmente bajo análisis forense para reconstruir movimientos y contactos previos al crimen.
- Registros de ubicación que podrían ayudar a esclarecer cómo se coordinó la entrega de las frambuesas contaminadas con talio.
Incluso detalles que parecían menores, como el consumo de agua embotellada de una marca distribuida casi exclusivamente en el Reino Unido, habrían sido claves para ubicarla.
Actualmente, Zulma Guzmán permanece recluida en la prisión HMP Bronzefield, en Londres, a la espera de una posible extradición a Colombia prevista para febrero de 2026.