En Policía habría ‘falsos positivos’ de incautaciones por presión de oficiales
Un expolicía habla en Blu Radio sobre las presuntas presiones en la institución para conseguir resultados a cambio de que les respeten los permisos.
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Una de las noticias más comentadas de esta semana en el país es la serie de denuncias de un grupo de policías que afirman haber sido objeto de presiones para que obtengan resultados específicos a cambio de que les respeten los permisos, o franquicias como se conoce en el argot de la institución.
El detonante fue la historia de Laura Valentina Talero Martínez, patrullera de la Policía Nacional, quien llevaba 2 meses en la institución e intentó quitarse la vida en Soacha por un supuesto caso de acoso laboral.
El hecho ocurrió cuando la uniformada se disparó con su arma de dotación, mientras estaba en un puesto de control en el barrio Hogares, de la localidad de Soacha.
Para ampliar la denuncia, en El Radar de Blu Radio habla un exintegrante de la institución a quien no se identifica por motivos de seguridad.
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“Recibí presiones como tener que cumplir ciertas órdenes para que ellos le reciban a los altos mandos, a quienes ordenan, cumplan también a unos superiores de ellos, muchas veces arbitrarias y muchas veces sin sentido, con el fin de simplemente ver un cumplimiento”.
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El denunciante cuenta que quienes presionan por resultados “básicamente son las figuras de cargo que responden por una estación (…) oficiales, fundamentalmente”.
“Lo más común es que se presente sobre las 8 de la mañana lunes o martes una orden excepcional de hacer una incautación de, digamos, tres o cuatro armas blancas, con un plazo de 2 o 3 horas para darle cumplimiento a la misma”.
Explica también que “haciendo las respectivas requisas, por bien que le iba a uno incautaba dos armas blancas, las otras dos o la otra para dar cumplimiento a la orden había que actuar en mala fe y legalizarla, como se solía decir. Hacer el diligenciamiento ficticio de una persona ficticia, con firmas ficticias y hasta huellas ficticias”. En términos prácticos, un falso positivo.
“La figura es que si al año pasado se hicieron cinco facturas por porte ilegal a hoy tendrían que ser mínimo cinco, si son cuatro o tres no sirve porque la idea es mantener la estadística. Si no se cumplía, ordenaban medidas disciplinarias, llamados de atención, anotaciones negativas al folio, cuando realmente se está haciendo un trabajo a convicción y en buen sentido”.
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Al respecto, el general Luis Ernesto Gilibert, quien fue comandante de la Policía, dijo sobre las supuestas presiones denunciadas que “muchas veces es cierto, a los hombres se les pide que den más tiempo del que deben poner, de manera que lo que se necesita para que no se produzcan esa serie de quejas de parte del personal es motivarlos, incentivarlos”.