La crisis que enfrenta el sistema de salud sigue reflejándose en el bolsillo de los colombianos. Mientras persisten las quejas por demoras y fallas en la entrega de medicamentos por parte de las EPS, cada vez más pacientes están recurriendo a farmacias y droguerías para comprar directamente los tratamientos que no reciben a tiempo.
Así lo evidencia el más reciente informe del Observatorio de Medicamentos Radar Farmacéutico de la Asociación de Industrias Farmacéuticas en Colombia (ASINFAR), según el cual las ventas de medicamentos por el canal comercial, que representan el gasto directo de los ciudadanos, aumentaron 24,3 % durante el primer trimestre de 2026 frente al mismo periodo del año anterior.
Entre enero y marzo de este año, las ventas totales de medicamentos alcanzaron los $8,05 billones. De ese monto, $5,04 billones correspondieron al canal institucional, a través del cual el sistema de salud suministra los medicamentos, mientras que $3,01 billones provinieron de compras realizadas directamente por los usuarios en farmacias. En conjunto, el mercado farmacéutico registró un crecimiento del 14,5 %, aunque el incremento del canal comercial fue muy superior al del institucional, que aumentó 9,4 %.
El comportamiento del mercado coincide con las alertas que ya había emitido la Defensoría del Pueblo en su informe Medicamentos inaccesibles, derechos vulnerados. Allí se señala que entre enero de 2024 y julio de 2025 fueron recibidas cerca de 685.000 quejas por la no entrega de medicamentos, la mayoría incluidos en el Plan de Beneficios en Salud. Para la entidad, estas fallas constituyen una vulneración del derecho a la salud al afectar la continuidad y oportunidad de los tratamientos.
El informe también muestra que durante los tres primeros meses del año se comercializaron 310,8 millones de unidades de medicamentos, de las cuales 200,7 millones fueron adquiridas directamente por los consumidores y cerca de 110 millones distribuidas por el canal institucional. Sin embargo, este último concentró el mayor valor económico debido a la compra de medicamentos especializados de alto costo, como los destinados al tratamiento del cáncer y enfermedades huérfanas.
Otro de los hallazgos del estudio es el creciente peso de los medicamentos importados dentro del gasto institucional. ASINFAR advierte que una parte cada vez mayor de los recursos del sistema de salud se destina a tratamientos especializados importados, mientras los medicamentos producidos por la industria farmacéutica nacional han venido perdiendo participación relativa dentro de las compras institucionales.
Publicidad
En medio de la crisis que atraviesa el sistema de salud, el informe refleja una realidad que impacta directamente a los pacientes: ante las dificultades para acceder oportunamente a sus medicamentos a través de las EPS, cada vez son más los colombianos que deben recurrir a su propio bolsillo para garantizar la continuidad de sus tratamientos.